Dicen que alguien se ha convertido en estrella cuando surgen imitadores que le parodian, pero hay una característica más determinante para decidir si alguien se ha logrado colar en el imaginario colectivo: que sus expresiones se conviertan en virales.

lola-flores
Lola Flores, con El Cordobés, y su hija Lolita, quien tuvo una surrealista boda en 1983, después de que ella invitara a todo el mundo a que asistiera desde el programa de José María Íñigo. Un momento inolvidable y genial de La Faraona.

La pionera en todo este asunto, como en otros muchos, fue Lola Flores, quien en la boda de su hija Lolita, un tumulto que trascendió hasta la BBC, dijo: «Si me queréis irse». Una frase, en la que el verbo pasó de ser un imperativo a un estado mental, ‘irse’, ‘marcharse’, ‘evadirse’… Aunque subida al púlpito daba miedo, porque parecía estar poseída por una fuerza sobrenatural, la artista no logró que las masas se dispersaran y la boda se tuvo que celebrar en la sacristía.

sara-montiel
Sara Montiel se había casado con Toni Hernández, pero ella se empeñó en negarlo, aunque una señora, cuya mano vemos en la foto, decía insistente: «Que te has casado, Sara, que lo han dicho en la tele».

Esta exhortación de Lola Flores ha traspasado generaciones y ni crisis económicas ni planes educativos nuevos han podido con ella. Lo mismo que con el momentazo de Sara Montiel saliendo del juzgado, recién casada con el cubano Toni Hernández. La protagonista de ‘El último cuplé’, peluquero en ristre, le espetó a la prensa: «¿Pero qué pasa?». En cualquier conversación (depende de los contextos, claro está), tú haces esa pregunta y siempre surgirá alguien que te dirá: «¿Qué invento es esto?». Eso sí, una señora muy persistente golpeaba con sus nudillos la ventanilla de su coche y le decía: «Que te has casado, Sara, que lo han dicho en la tele». Porque, ya se sabe, para algunos la tele nunca miente…

rocio-jurado
Rocío Jurado, con su marido, José Ortega Cano en la estación del AVE, donde dijo frases como: «Destructores, que sois unos destructores», con un poderío inigualable.

La más grande, Rocío Jurado, también acuñó una frase con guiños a Hispanoamérica: «No vuelvo más nunca al AVE». El ‘más nunca’ lo habíamos descubierto los españoles en los culebrones, que tantos aforismos nos han dejado y tan surrealistas momentos. Como la intérprete  de ‘Como una ola’, que en una entrevista con Terelu Campos afirmó al preguntarle por su hija, Rocío Carrasco: «Yo soy muy de la Casa de Bernarda Alba, si mi hija se ha muerto ‘jorcá’ y ‘preñá’ , yo digo que se ha muerto virgen y de muerte natural». Supera tú eso…

isabel-pantoja
La relación de Isabel Pantoja y Julián Muñoz fue complicada mediáticamente, pero el momento ‘dientes, dientes’ ha quedado para la Historia.

Su gran rival en los escenarios, Isabel Pantoja, quien ante la propuesta de cantar con Rocío dijo en un ocasión «el no, no lo tiene», (si nos atenemos a las reglas matemáticas, dos ‘noes’ equivalen a un ‘sí’, pero el sí de verdad nunca llegó), también ha creado tendencia en los usos idiomáticos. Ríete tú de García Márquez, tan empeñado en podar las palabras de consonantes inútiles…

A Isabel le debemos frases como ‘Estoy can-sa-da (de la familia Rivera), en un rifirrafe televisivo con Pepa Jiménez; «Dientes, dientes que es lo que les jode», del bracete de Julián Muñoz, y su mejor dos por uno, «Todo esto es mi casa» y «No me vais a grabar más». Antes de ingresar en prisión también sus labios soltaron otra perla que dejó cuajados a los reporteros: «¿No tienes vida? Pues cómprate una vida».

Ante frases así de lapidarias, no queda más que humillar la mirada y verla marcharse a cámara lenta…

belen-esteban
Belén Esteban pidió en unas vacaciones en Benidorm a su hija Andrea que se comiera el pollo, una frase que marcó una época.

No palidece su historial  de ‘samplings’ lingüisticos junto al de Belén Esteban, quien puso de moda el vocativo con «Andreíta, cómete el pollo’, ejerció de penalista internacional al decir ‘Ni que fuera yo Bin Laden‘ y creó tendencia en la forma de defender los intereses de una hija, «Yo por hija ma-to», la versión patria de ‘No sin mi hija».

Pocos pueden presumir como ellas de haber penetrado en el tejido social a través del lenguaje, como lo hicieran Chiquito de la Calzada con sus ‘cómor’ o ‘al ataquer’, Bigote Arrocet (aka Edmundo) con ‘piticlín-piticlín’ o ‘Yo no tengo ganas de ná, na más que de morirme’ de Miguel Caicedo, usos idiomáticos que ya han caído en desuso, pero que tuvieron más vigencia que las flores a las que escribía Manuel Alejandro y a las que cantaba Rocío Jurado: «Jamás duró una flor dos primaveras».