«Tardé un año para salir juntos. Él tuvo sus ligoteos y yo los míos. No éramos pareja pero nos conocimos en otro aspecto», ha desvelado la excolaboradora de ‘Viva la vida’.


Irene Rosales se ha convertido en la nueva protagonista de ‘Volverte a ver’. Grabado poco después del fallecimiento de su madre, y mucho antes de que tomara la decisión de alejarse de la televisión, la mujer de Kiko Rivera recibía una sorpresa muy especial gracias a su hermana mayor, Mari Tere. En medio de su intervención en el programa, la excolaboradora de ‘Viva la vida’ se abría en canal con Carlos Sobera y confesaba cómo había vivido la pérdida de su madre, así como la última conversación que había tenido con esta. Además de todo esto, la sevillana hablaba largo y tendido del ultimátum que le dio el hijo de Isabel Pantoja para que comenzaran su relación y el papel tan fundamental que ha tenido el DJ en su vida.

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Irene Rosales no podía evitar emocionarse al ver imágenes y vídeos que le había preparado el programa sobre su progenitora. Con los ojos vidriosos, la joven sevillana reconocía que su fortaleza la había heredado de ella: «Se ha ido mi pieza del puzzle, mi madre era mi todo. Ella ha sido esclava de una situación, para mí era mi figura, la admiraba por todo lo que hacía. Me ha partido mi vida«.

Irene Rosales cuenta que puede seguir adelante gracias al cariño de los suyos, especialmente el de su marido, Kiko Rivera, y el de sus hijas, Ana y Carlota. Sin embargo, es un proceso que le va a llevar tiempo pero está dispuesta a seguir disfrutando de la vida, algo que hubiese querido su madre. «No sabemos el tiempo que vamos a estar aquí», reflexiona. Independiente y consciente de que ha tenido que luchar por sus cosas, la nuera de Isabel Pantoja le agradecía a su madre la educación que le habían dado, a pesar de que no tenían nada: «En la vida no hace falta mucho para tener lo que tú quieras».

La última conversación de Irene Rosales con su madre

© Redes sociales.

Compungida y sin apenas poder respirar, Irene Rosales ha echado la vista atrás y ha compartido con Carlos Sobera algunos de los detalles de los últimos días de vida de su madre. Según comentaba, ambas tuvieron una larga conversación en la que su progenitora se interesó por saber cómo estaba con Kiko Rivera, así como con sus hijas. «El día de marcharse se fue conmigo, estábamos las dos solas. Le cogí de las manos, le miré a los ojos y ya descansó. Por ese lado, sé que está feliz y tranquila de lo que ha dejado», narraba entre lágrimas.

En su visita al programa, Irene Rosales recibió la sorpresa de su hermana Mari Tere, quien le agradeció de parte de toda la familia la entrega y la responsabilidad que había tenido la joven sevillana en los últimos meses. «Siempre has sido una luchadora. Papá y mamá están muy orgullosos de ti», comentaba. Unas palabras que hacía que la excolaboradora se viniera abajo y recordara el papel que había hecho su hermana como madre y padre durante su infancia (debido a la enfermedad de su progenitor). «Todo lo que he hecho y he sufrido lo repetiría una y mil veces. Somos una piña y estamos todas a una. Con el tiempo he ido perdiendo mi alegría. Nunca me ha faltado de nada. Ni Kiko ni yo hemos tenido una figura paterna y quiero que mis hijas sí la tengan», desvelaba completamente rota.

El últimatum que le dio Kiko Rivera a Irene Rosales para comenzar la relación

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Aunque no ha querido entrar en detalles, Irene Rosales también ha tenido tiempo para explicar cómo fue el comienzo de su relación con Kiko Rivera. La exconcursante de ‘GH Dúo’ hace hincapié en que el físico no le importaba puesto que para ella tenía más relevancia el hecho de poder conocer a la persona. «Tardé un año para salir juntos. Di el paso porque Kiko me dio el ultimátum. Él tuvo sus ligoteos y yo los míos. No éramos pareja pero nos conocimos en otro aspecto», relata.

Un 24 de mayo se dieron su primer beso en El Rocío y fue entonces cuando dieron por empezada su bonita relación. «Hemos tenido nuestros altos y bajos, tenemos dos niñas preciosas y su hijo. Es mi niño porque no pienso tener más hijos, ya he cumplido», decía entre risas. Sobre el problema de adicciones que tuvo Kiko Rivera, Irene Rosales explica que en aquel momento fingió que estaba bien para poder hacer que su marido se sintiera a salvo con ella: «Veía que mi madre podía con el problema que tenía en casa. ¿Por qué yo no iba a poder con esto?».