La venezolana apoya a su marido en su vuelta a los ruedos: «Valoro muchísimo lo que ha hecho en el mundo del toro. Para él todo ha sido difícil y duro».


Manuel Díaz El Cordobés está entusiasmado ante su inminente vuelta a los ruedos. Será el próximo 3 de abril cuando el diestro vuelva a ponerse un traje de luces en Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz. «Ese primer toro se lo dedicaré a mi mujer», ha confesado. Y es que su esposa, Virgina Troconis, es, junto con sus hijos, el pilar fundamental de su vida. Su amor por su marido es tan incondicional que no ha dudado en proclamar a los cuatro vientos su apoyo ante su regreso a las plazas. Una situación que le produce mucha inquietud, pero por encima de todo está lo mucho que cree en él.

Virginia Troconis: «Es la persona a la que siempre quiero volver»

Este lunes, la venezolana ha compartido un precioso mensaje a su marido en ‘Un año de tu vida’, el programa que presenta Toñi Moreno en Canal Sur. «Es la persona con la quiero vivir toda mi vida. Es mi amigo, mi compañero. Es esa persona a la que siempre quiero volver, la persona que me da seguridad y apoyo. La persona de la que no me quiero separar nunca», confesaba.

La esposa del matador ha recordado en el programa cómo lo conoció. «Recuerdo a Manuel desde que era muy pequeña porque mis padres eran muy taurinos y me llevaban a la feria. Lo recuerdo como un ídolo, como una persona inalcanzable. Cuando yo tenía 13 años me firmó mi primer autógrafo. Cuando nos volvimos a ver me dijo: ¿Cuándo nos casamos? Yo tenía 21 años. Luego pasaron muchos años hasta que nos casamos, pero es cierto que le digo: ‘Te volvería a decir que sí mil veces».

Instagram

De Manuel Díaz ha destacado que «es un gran padre. Una de las cosas que más admiro de Manuel es la bondad. Es una persona que no tiene nada suyo. Siempre piensa en el bien de los demás. Ha conseguido que sus hijos lo quieran, lo admiren y lo respeten. Y eso es muy bonito. Ahora miro hacia atrás y pienso: Qué afortunada soy de tener lo que tengo».

Después de 17 años a su lado, entiende perfectamente el deseo de su pareja de volver al trabajo. «Valoro muchísimo lo que ha hecho Manuel en el mundo del toro. Tiene doble mérito. Para él todo ha sido difícil y todo ha sido duro. Cuando era menor que mi hijo Manu ya estaba buscándose la vida solo… Sin dejar de luchar y siempre superándose. Para mí es superación total, día tras día«.

Virginia, a Manuel Díaz: «Eres lo más grande de este mundo»

La caribeña ha recordado en su intervención en la cadena autonómica que «una lesión o retiró un tiempo y tiene que volver y despedirse. Todavía tiene muchas cosas que que dar y recoger esas cosas que ha sembrado durante tantos años». Por último, dedicaba unas cariñosas palabras a Manuel: «Esto es una sorpresa. Te lo mereces todo. No tengo nada nuevo que decirte, solo que te amo, te amo, te amo. Eres lo más grande de este mundo y que sigas luchando por lo que quieres».

Instagram

Al escuchar las palabras de su mujer, el diestro reconocía sentirse emocionado. «Virginia es muy grande. Es muy luchadora y es un apoyo… Lo que me lleva ser torero es una búsqueda de identidad. Quién soy este mundo. Buscar es gratis y todo el mundo lo puede hacer. Dices: ‘Mi verdad está ahí’. Pero no te quedas completo nunca en la vida. Tener al lado a una mujer como Virginia y tener una familia, te empuja muchas veces y te ayuda a conseguir cosas».

«Recuerdo el día que me levanté por la mañana y le dije a Virginia: ‘Hay un abogado muy bueno y voy a hablar con él’. Tenía una inquietud. Y esos hijos tienen derecho a saber quiénes son su familia y dónde están sus raíces. Y tenía que luchar por eso. Me tuve que agarrar a una muleta y una espada. A veces la justicia no es lo mejor que uno puede encontrar en la vida», añadía. Hacía referencia a los años que dedicó a reclamar la paternidad de su padre, Manuel Benítez El Cordobés, quien nunca ha reconocido ser su progenitor, a pesar de que la justicia le ha dado la razón. Una lucha en la que su Virginia Troconis jugó un gran papel, aportando estabilidad a su vida. A día de hoy, ya no espera nada de su padre: «El daño está ahí. El come come no se quita nunca».