Fernando Tejero ha reconocido que ha sido víctima de una depresión, pero que él sí se puede pagar un psicólogo. Denuncia la injusticia que sufren otras personas que deben elegir entre si comer o su propia salud mental


La salud mental parece estar cobrando cada vez más importancia y relevancia social, afortunadamente, y ya no se trata en secreto y con sentimiento de vergüenza por aquellos que han caído en las trampas que nos ponen nuestra propia mente. Todo gracias a testimonios con el de Fernando Tejero y otros muchos famosos que han normalizado que igual que se puede enfermar físicamente, ocurre de igual forma psicológicamente. Así lo ha hecho ahora el actor al reconocer que ha superado una profunda depresión, que le han hecho experimentar una de las etapas más dramáticas de su vida, a sus 55 años.

Fernando Tejero se ha confesado en una entrevista con el diario ’20 minutos’, levantando el veto que había impuesto sobre su vida personal, que trataba de mantener lejos de los medios. Sin embargo, ha entendido que su testimonio hará más bien que mal, por lo que se ha armado de valor para reconocer que ha sido víctima de una depresión, una enfermedad que antes se trataba de forma velada y que se encontraba estigmatizada socialmente, pero que ahora, por fortuna, se comienza a normalizar, lo que aligera el peso que soportan los pacientes que lo sufren y les arman de herramientas para poder saber qué les sucede y cómo afrontarlo.

Fernando Tejero depresión
© Redes sociales.

Para Fernando Tejero, “las enfermedades mentales se han convertido en una epidemia silenciosa que cada vez está teniendo más magnitud. Además de tender a la melancolía, yo he pasado por una depresión muy grande y afortunadamente me puedo pagar un psicólogo. Sin embargo, hay criaturas mileuristas que, por desgracia, no se lo pueden permitir. Yo no solamente denuncio, sino que exijo que haya más atención a la salud pública”. Una petición que respaldan otros muchos y que quieren poner el foco en lo difícil que la gran mayoría de los ciudadanos lo tienen para poder pagar a un psicólogo para salir de una enfermedad mental, lo que cronifica su drama y, tristemente, explica el aumento de suicidios de los últimos años.

“La primera vez que acudí al psiquiatra me preguntaba si estaba loco o qué pensaría la gente de mi. Reconocer que me he tenido que medicar me ha costado, pero creo que es mi obligación contarlo, darle altavoz para el mundo se entere. Es fundamental para ayudar a la gente que realmente lo necesita. Nadie está a salvo de esto”, decía sincero Fernando Tejero en su confesión más personal hasta la fecha. Destaca el error en el que muchos caen y es sentirse culpable y avergonzado por tener un problema mental, precisamente lo que desea dar por finalizado al narrar su experiencia con la depresión.

Por suerte no ha estado solo en su batalla contra la depresión. Fernando Tejero no solo ha contado con la inestimable ayuda profesional, sino que también su entorno se ha volcado en que recuperase el equilibrio emocional perdido: “principalmente en mis amigos, aunque me hubiese gustado tener más confianza con mi familia a la hora de abordarlo, pero lo cierto es que cuando estás en estas circunstancias no quieres hacer demasiado daño. Finalmente, uno busca desahogo más allá de la ayuda terapéutica y acabas pidiendo ayuda a la gente que tienes más cerca. Yo, que no había hecho deporte nunca, acabé enamorado de él”.

Y así es como consiguió salir de la depresión, con la ayuda del psicólogo, de la terapia, de la medicación psiquiátrica, de sus amigos, su familia y también el deporte: “Gracias a todo eso conseguí salir de esa prisión que es una depresión. Tuve días en los que me costaba levantarme de la cama, que era incapaz de salir de ella”. Pero Fernando Tejero también le da importancia al humor en su triunfo contra la depresión: “Creo que debería haber muchos más talleres de risoterapia. El sentido del humor es muy necesario. Cuando alguien por la calle se me acerca y me dice que gracias a una interpretación mía se ha sentido mejor, me satisface muchísimo. Sobre todo, porque a mí me hubiera encantado tener a alguien en los momentos más complicados”, sentencia.