Pasado el tiempo, aquel gélido día de invierno en Oporto junto a sus pequeños, se ha convertido en uno de sus “momentos rescate”.


Sara Carbonero ha abierto su corazón para compartir vía redes uno de los momentos más mágicos que ha vivido en familia y que con el tiempo se convertirá en el combustible para seguir adelante. Sucedió en 2018, también en el periodo previo a la Navidad, y su hijo pequeño, Lucas, fue protagonista indiscutible de aquella jornada que hoy se presenta como maravillosa. La mujer de Iker Casillas, muy abrigada durante un gélido día, aprovechó para recorrer algunos de los rincones con más encanto de Oporto, una ciudad que se convirtió en su hogar durante cinco años. El objetivo de la familia era ver el árbol gigante y azul colocado delante de la Cámara Municipal y para ello atravesaron algunas de las calles más transitadas.

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De aquel día, la periodista ha recordado que terminaron cenando una francesinha -un tipo de sándwich muy popular en Portugal- en el Café Santiago, local célebre en la ciudad que presume de ofrecer las mejores francesinhas. Tras la cena, fueron a tomar un «carioca» de limón a una de las terrazas de la Ribeira «desafiando las bajas temperaturas». Allí tuvo lugar ese momento que desea nunca caiga en el olvido.

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Fue entonces cuando un camarero les dejó algunos folios y su hijo pequeño, Lucas, dibujó un mono. «Le faltaban las patas, no sabía hacerlas y se puso a llorar. Tenía dos años y hasta que entendimos lo que ocurría transcurrieron varios minutos en los que no había manera de calmarle», revelaba con nostalgia. «Después nos entró un ataque de risa.
Pasar del llanto a la risa y de la risa al llanto, todo un clásico».

Un «momento rescate»

Pasado el tiempo, aquel gélido día de invierno en Oporto junto a sus pequeños, se ha convertido en uno de sus “momentos rescate”. Y explicaba este término a sus seguidores con las siguientes palabras: «¿Sabéis esas veces en las que alguien te dice: “piensa en algo que te ponga feliz”…? Pues a menudo pienso en ese día lleno de color y magia».

Además, matizaba que no recurre a ese día «desde la añoranza o la nostalgia», todo lo contrario, lo hace de forma muy «consciente» sabiendo que son los pilares de una vida plena y feliz: «Está en nuestra mano fabricar ese tipo de vivencias únicas y cotidianas a la vez, las que dentro de unos años nos servirán como combustible para seguir».

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Solo guarda una pega de aquella jornada, quizás cotidiana pero mágica en muchos aspectos, que hoy ha compartido con sus seguidores. «Como todo no puede ser, lamento no haber guardado el dibujo del mono de la discordia. Hoy sería una reliquia», concluía.

Una preciosa reflexión que ha gustado, y mucho, a sus seguidores, entre ellos a algunos rostros conocidos. «Construyendo recuerdos ❤️», indicaba Paloma Cuevas. «Qué bonito», añadía Xenia Tostado. «Mi monete… y esos momentos ❤️», comentaba su buena amiga, Isabel Jiménez.