«Creía que ser madre no podía ser tan difícil según lo que me contaban las demás, pero el día que llegamos a casa sentí el miedo más increíble que jamás había sentido», ha afirmado.


El pasado mes de mayo, la vida de Lorena Gómez dio un giro de 180 grados con la llegada al mundo de su bebé. El primer hijo en común junto a su pareja, René Ramos, hermano de Sergio Ramos. La cantante ha querido hacer balance de estos meses de maternidad calificando la experiencia como complicada y cargada de miedos, también ha revelado el día que vivió uno de sus mayores sustos cuando se le cayó el pequeño.   

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A través de uno de sus mensajes más personales y sinceros, la cantante ha contado cómo está asumiendo esta experiencia. «Creía que ser madre no podía ser tan difícil según lo que me contaban las demás, pero el día que llegamos a casa sentí el miedo más increíble que jamás había sentido y entendí que muchas de esas otras mamás no me estaban diciendo la verdad o habían vivido experiencias totalmente distintas», explicaba la cuñada de Pilar Rubio

Asimismo, ha querido abrirse en canal y contar un complicado episodio, cuando vio cómo un día su bebé se cayó: «Pensé que jamás se me iba a caer y un día sucedió, en una milésima de segundo que me di la vuelta y volví a sentir ese miedo horrible del día que entramos en casa y empezaba, de verdad, mi nueva vida».

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Como tantas otras mamás, Lorena ha vivido en primera persona las largas noches sin dormir que afectaron en un principio en su estado de ánimo: «También creía que iba a vivir de mal humor por dormir mal, hasta que un domingo me hizo reír a las 5 de la madrugada y supe que era capaz de sonreír y de jugar con él aunque casi no hubiera dormido durante días».

La promesa no cumplida

La cantante ha querido incidir en aquellas promesas, hoy no cumplidas, que se hizo antes de ser madre: «Prometí que no le iba a poner a ver dibujos hasta que fuera más mayor, pero me di cuenta que haciéndolo podía bañarme, cantar, peinarme y vestirme, todo de una vez y ni lo dudé».

Se ha expresado sin tapujos sobre sus mayores temores: «Me daba mucho miedo pensar en no escucharlo cuando se despertara de noche por estar dormida. Se lo dije al pediatra, me miró, sonrió con pena y me dijo: tranquila que sí vas a escucharlo. Y tenía razón, algo se activa dentro de ti y hace que seas capaz de descansar, aún con un ojo abierto, la oreja puesta o un brazo a 90 grados».

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Muchos mitos sobre la maternidad se le han caído, pero hay uno que confirma continúa intacto: «Antes de tener a mi hijo pensaba que, cuando lo tuviera, mi vida iba a cambiar para siempre, y eso fue en lo único que no me equivoqué. Hubo un segundo en que mi vida cambió para siempre, ese segundo en que empecé a querer a otra persona muchísimo más que a mi propia vida».