“Yo he salido un poco apesadumbrado pensado si verdaderamente Rocío Jurado se merece esto», ha afirmado el colaborador.


Kiko Matamoros no ha querido perderse el espectáculo ‘Qué no daría yo por ser Rocío Jurado’, un tributo a la ‘Más Grande’ que cuenta con la firma de Rocío Carrasco y Fidel Albiac. El colaborador no solo ha sido tremendamente crítico con la protagonista, Anabel Dueñas, de quien ha dicho que «chilla como un gato pisado» y «baila como una belga borracha en Torremolinos”, también con su puesta en escena.

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“Yo he salido un poco apesadumbrado pensado si verdaderamente Rocío Jurado se merece esto», ha afirmado en ‘Sábado Deluxe’. Reconocía que había abandonado el espectáculo antes de su final y que le había parecido «una falta de respeto». «Para entretenimiento de la tercera edad igual vale, no hay que ser crítico teatral ni musical para arañarte la cara». Lo ha comparado con una fiesta de fin de curso de bachillerato. «De esa que vas al colegio y ves el espectáculo de los niños, a ese nivel está».

Ha sido completamente demoledor con Anabel Dueñas protagonista absoluta de la función: «Por el bien de todos tenía que haber seguido integrada en los ‘Supersingles’. A mí honestamente, sin que se moleste nadie, creo que es una chica que no tiene capacidad para soportar el peso de tratar de imitar a Rocío Jurado». Incluso, ha llegado a decir que Rosario Mohedano lo hubiese hecho mucho mejor.

Califica los recursos de «pobres» 

«El tempo de las canciones estaba absolutamente ralentizado porque sino esta chica no llega. Chilla como un gato pisado y es una chica que canta bien para integrarse en un coro de un musical, no para ser la voz cantante de un espectáculo». Iba más allá y también arremetía contra su destreza en cuestiones de baile: «Esta chica baila como una belga borracha en Torremolinos”. Asimismo, se ha mostrado crítico con la puesta en escena: «El escenario se rellena con ocho vestidos de Rocío Jurado y una ‘chaise longue’ vamos a decir barata…. Los recursos son verdaderamente pobres».

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Kiko ha reconocido que había visto a Rocío Carrasco en el teatro, quien se ha sentado tres filas por delante de él, pero que no se habían cruzado para saludarse. «Yo creo que si nos vemos nos saludamos, no pasa nada, a pesar de que me haya demandado. No le guardo ningún rencor». Más tarde corregía sus palabras con cierta sorna: «Le guardo rencor a partir de hoy por la tarde que me he chupado ahí».

Por su parte, Rocío Carrasco ha estado arropada por Terelu Campos y Carmen Borrego, dos de sus grandes amigas. Las hermanas no dudaban en acudir a la localidad madrileña de Boadilla del Monte para presenciar el espectáculo después de vivir una tarde complicada en ‘Viva la vida’ donde han sido cuestionadas por la polémica generada tras última entrevista de María Teresa Campos en ‘Sábado Deluxe’.