«La gente se espantaba cuando me veía por lo que me había convertido», ha contado el colaborador al rememorar su pasado de drogas y noches de desenfreno.


Esta tarde, Alonso Caparrós ha revivido los peores momentos de su pasado. El colaborador comentaba en ‘Sálvame’ su experiencia como asistente a las fiestas privadas en las que participan algunos futbolistas. Encuentros en espacios de alto nivel, en las que no faltan el alcohol y las drogas, a la que acuden jóvenes de compañía. Son lugares a los que él ha ido años atrás.

«Aquí pasamos por sitios que son tremendos. Hablamos de las chicas de compañía como si fuese una elección libre y hay gente que no tiene la capacidad de elegir. Lo que hay en esos sitios no es recomendable para absolutamente nadie», ha recordado. Caparrós pretendía contar la realidad de este tipo de citas exclusivas en las que participan algunos deportistas de élite. Pero durante su narración se ha derrumbado. Le ha resultado imposible evitar los sentimientos de culpa que han salido a flote.

Pide perdón a las mujeres a las que hizo daño cuando «mi adicción me ganaba»

«Una de la cosas que más me cuesta purgar es lo que yo le he podido hacer sentir a todas estas personas, en este caso mujeres, a las que yo en esos tiempos horribles en los que mi adicción me ganaba, les pude hacer sufrir. En ese sentido me siento responsable de dolor que he podido infligir a esas mujeres», decía, emocionado. «A cualquiera de esas chicas que hayan estado conmigo en esa situación, yo con mucha vergüenza les quiero pedir perdón desde lo más profundo de mi corazón. Yo ahora tengo una hija de 22 años y estoy en otra posición. No me lo puedo perdonar», añadía, roto en llanto.

Al rememorar sus noches de excesos, Alonso Caparrós ha señalado que «son lugares en los que la degeneración moral es muy fácil. Tengo imágenes y recuerdos que lamento y que me encantaría encontrar de nuevo a esas personas para decir lo siento». El colaborador ha admitido que en alguna de esas salidas «una mujer se enamoró de mí y en ese caso fui doblemente dañino. Yo era… Pasamos por sitios que son tremendos».

«No sé si me voy a poder perdonar»

Alonso Caparrós

Caparrós, a corazón abierto, ha contado el motivo de su sincero relato. «Hasta hace muy poco tiempo lo único que veía en el mundo era lo que el resto del mundo me había hecho a mí. A medida que vas superándote, trabajando y cuando tu mente se va despejando y adquiere clarividencia, vi lo que yo le había hecho al resto del mundo. Hay muchísimas imágenes de mi vida que están saliendo otra vez a flote que aparecen en mi mente sin permiso porque estoy escribiendo un libro. Eran como un shock pos traumático, muchos lugares oscuros y de la huella que haya podido dejar a otros seres humanos», subrayaba.

Al mirar atrás, Alonso Caparrós es capaz de analizar con precisión a quiénes y de qué manera ha podido hacer daño a quienes lo rodeaban. En varias ocasiones ha hablado de su pasado consumiendo cocaína, pero quizás ésta sea la primera vez que haya hecho un balance tan honesto. «Puedes dejar lo peor de ti y lo peor de ti. Sin que me dijesen nada sé lo que estaba dejando en otras personas. El paso del tiempo me ha hecho como una selección de recuerdos que Dios quiere que yo recuerde para que no vuelva a suceder. Gente como madres con hijos…. Un montón de cosas que no sé si me voy a poder perdonar», explicaba.

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«El mundo de la noche esconde abismos insondables»

«Dicen que errar es de hombres y perdonar es de Dios», apuntaba. «Es el sufrimiento de cosas que sabes que estás haciendo con gente que porque hay presencia de equis sustancias… En fin- Es el infierno. He estado en él he estado como el demonio».

«Dicen que soy muy pesado con lo del ‘buenismo’. La única manera que tengo de sobrevivir es haciendo que los demás puedan aprender algo, para encontrar la paz y el perdón. Han sido muchos años haciendo sufrir a los demás: a mi familia, a amigos y a extraños», puntualizaba. Hace años que Caparrós dejó atrás sus adicciones. Y a día de hoy lleva una vida estable, alejado de las drogas. Pero los recuerdos siguen estando presentes. «Me sobrevienen muchas veces, pero en ningún caso lo considero algo malo. Es el recuerdo para que no me suceda más a mí ni le suceda al resto de la gente. El mundo de la fiesta, de la noche, que nadie se engañe: esconde abismos insondables».

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«Mi hermano Andrés no quiere verme ni hablar conmigo»

Al hablar de su «peor recuerdo», Alonso Caparrós ha sido igual de franco. «Recuerdo que en los últimos tiempos la gente se espantaba de mí al verme llegar por lo que había convertido. Cuando me confieso conmigo mismo no soy capaz de repetir ciertos momentos. Es como un documento clasificado. El peor de los infiernos es que la imagen que yo tengo en esos rostros hay súplica, hay una espera de entendimiento. Antes lo consideraba de una manera y ahora veo la vida de una manera maravillosa. Ahora veo mi vida como un libro. Lamento mi pasado, pero me gusta llevarlo encima».

El colaborador, emocionado tras tanto brote de emociones y recuerdos, está plasmando sus vivencias en un libro. Una obra que asume como un medio para ayudar a quienes pudean estar pasando por el infierno de las drogas. «Estoy convencido de que yo no me voy a poder perdonar. No lo voy a poder conseguir. Hablar de esto me ayuda a ser mejor y a intentar conseguir méritos para ser mejor llegado el momento«.

Antes de dar por concluida su confesión, Caparrós ha contado que su hermano Andrés no le dirige la palabra. «Le escribí hace tres semanas y no quiere saber nada de mí. No quiere verme, no quiere hablar conmigo. Ese tipo de cosas me piden que puede terminar de sellar de cosas. Estoy intentando ponerme en contacto con él. Yo lo que quiero es recuperar a mi hermano como sea», zanjaba.