Tal y como ha podido comprobar la revista SEMANA en exclusiva, la familia de Arturo Fernández ha puesto a la venta su casa tras su fallecimiento.


Arturo Fernández fallecía el pasado 4 de julio. Hasta abril de 2019, es decir, con los 90 ya cumplidos, permaneció subido a los escenarios derrochando talento y vitalidad. Hasta que un fortísimo dolor estomacal le dijo basta, el actor sumaba casi 70 años de carrera. Siete décadas en las tablas que entre otras muchas cosas le reportaron suculentos ingresos para vivir mucho más dignamente de lo que lo habían hecho sus padres, mecánico y limpiadora de botellas de profesión. Con sus ahorros amasó un importante patrimonio que ahora, tras su muerte, sus herederos (sus tres hijos y su mujer, Carmen Quesada), van poniendo a la venta. Tal y como ha podido saber SEMANA, lo primero en salir al mercado ha sido la joya de la corona, su casa de Madrid, un chalet de 400 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.500 que se vende por 840.000 euros.

Su verdadero hogar

Arturo Fernández

A principios de año, la familia de Arturo puso a la venta el chalet de San Sebastián de los Reyes donde el actor vivió los mejores momentos de su vida. Se trata de una casa ubicada en la exclusiva urbanización Fuente del Fresno que el actor se construyó en 1986 -ya separado de su primera mujer- y que decoró y diseñó a su gusto gracias a su gran amigo Fernando Viñas. La casa permanece intacta, tal y como la dejó Viñas, y por eso, desde la empresa inmobiliaria que la oferta, se recomienda que el nuevo propietario le dé un nuevo aire más actual. “La configuración de espacios bien podría resultar cómoda y con sentido, aunque, bien es verdad, que puede darle un aire más actual con un presupuesto nada desorbitado. Pensamos que es la residencia ideal para retocar y convertir en un hogar muy acogedor”, reza el anuncio.

Arturo Fernández

La casa conserva todos y cada uno de los muebles que se han podido ver numerosas veces en televisión, tantas como Arturo presumió de hogar ante las cámaras. Lo más característico, sin duda, su amplio armario de hasta 10 puertas. El actor guardaba sus exquisitos trajes perfectamente ordenados por colores y, era tal el volumen de ropa que almacenaba, que fue necesario un mueble hecho a medida. El nuevo propietario podrá guardar en estos armarios el mismo número de trajes, sí, pero no los lucirá con tanta elegancia.

El secreto de Arturo

Arturo Fernández se llevó a la tumba el secreto de su eterna juventud. “Es que hay mucha competencia, chatín”, decía con desparpajo. Solo se atrevió, en un momento dado, a dar una ligera pista. “Durante muchos años, cada mañana, me bañaba en la piscina de mi casa. Hasta en invierno”, contó. Y es que nada más salir del porche, se encuentra la amplia piscina que Arturo construyó cuando compró la casa.

Si de algo estaba orgulloso Arturo era de sus hijos

Arturo Fernández

Isabel, Dolores y Arturo son fruto de su matrimonio con Isabel Sensat, con la que se casó en1967 y de la que se separó en 1978, aunque manteniendo una cordial relación. Ninguno de sus hijos siguieron sus pasos “por suerte”, que diría él. Arturo es abogado, Dolores periodista e Isabel tiene una tienda de decoración. El actor solía reconocer que ninguno de ellos le ha dado nunca disgusto alguno y así de sonrientes posaban para SEMANA en 1991.

Sin embargo, el de su aspecto y su vitalidad no fue el único secreto que se guardó antes de marcharse para siempre. En lo personal, tal y como reveló SEMANA en exclusiva a los pocos días de fallecer, el asturiano ocultó a la prensa que había contraído matrimonio con Carmen Quesada, la abogada con la que compartía su vida desde hacía más de 30 años. La pareja dio el paso en 2018 y pasada la fecha incluso él seguía bromeando con su soltería. Genio y figura.

Ahora Carmen, que ya tomó las riendas de su compañía teatral, Jandro Producciones, es quien se encarga de gestionar junto a los tres hijos del actor -fruto de su matrimonio con Isabel Sensat- todo el patrimonio. La decisión de desprenderse del que fue su hogar no habrá sido nada fácil.