Desde su aspecto físico al secreto del éxito de su matrimonio. Así han sido las inesperadas revelaciones de la mujer de Jesulín en las redes.


Es de sobra conocido que María José Campanario no es amiga de hacer declaraciones en público. En los 20 años que lleva con Jesulín de Ubrique no se ha prodigado demasiado en los medios de comunicación. Para la odontóloga, que lleva 13 años luchando contra la fibromialgia que padece, su refugio es el hogar que comparte con el torero y con sus dos hijos en el municipio gaditano de Arcos de la Frontera. Allí lleva una vida apacible, alejada de los focos que antaño acosaron al torero.

Sin embargo, este fin de semana, María José Campanario decidía romper su silencio para abrir su corazón en las redes sociales. Desde la intimidad de su domicilio, la catalana regalaba unas sorprendentes declaraciones a través de su cuenta de Instagram. En un directo de Stories que tuvo lugar a altas horas de la madrugada -y que se prolongó durante casi dos horas- habló, punto por punto, de cosas tan diversas como el secreto del éxito de su matrimonio o de su aspecto físico, visiblemente desmejorado. «Yo envejezco así a lo natural… No sé lo que es una crema», admitía.

Campanario se conectaba al directo pasada la medianoche, en torno a la una de la mañana. Así, entabló conversación con una veintena de ‘followers’, quienes le preguntaron por cuestiones como su fama o si le gusta estar pendiente de las noticias del corazón. «No veo la tele, la verdad», respondía.

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María José Campanario ha bromeado también con las críticas que ha recibido en ocasiones por su fama de antipática: «Me han dicho de mi cara que parece que estoy oliendo mierda y yo tengo sentido del humor». Asimismo, ha revelado que lo ha pasado mal cuando han hablado de algunos aspectos de su vida, especialmente cuando ha visto a su madre «todo el día llorando».

Campanario revela el secreto de su feliz matrimonio con Jesulín

Una de las revelaciones más impactantes de la de Barcelona tiene que ver con su fórmula para mantener su matrimonio con Jesulín a salvo después de dos décadas juntos. «Mi marido tiene su espacio y yo tengo el mío y luego tenemos un espacio común, que es como funcionan las parejas de verdad. Él tiene su mundo, que es su ganadería. Y yo tengo mi mundo, que es la odontología y lo que me gusta, que es tratar a mis pacientes. Y luego tenemos un espacio común que disfrutamos muchísimo los dos y en el que nos seguimos riendo mucho después de 20 años. Es muy importante seguir riéndote después de tantísimo tiempo», señalaba.

«Tengo amigos y voy a cenar con amigos y mi marido tiene amigas y puede ir a cenar con amigas. Y eso no quiere decir ninguna otra cosa. Yo ya no me escondo», añadía. «Las fotografías que salen de mis amantes en las revistas son dos amigos míos que son pareja y yo me quedo en su casa porque son como hermanos. La historia que se montan es que he dormido en cada con otra persona. ¡Es todo tan manipulable! Parece que una mujer tiene que estar atada a su casa».

Jesulín «gana mucho en las distancias cortas»

Lo que más le gusta de su marido es que es «súper interesante, súper inteligente, le encanta aprender, es un tío muy curioso y un tío que gana mucho en las distancias cortas». Su idilio, contrariamente a lo que se cree, no tuvo su origen en un hospital, sino en un restaurante: «Empecé a salir con mi marido porque lo conocí en un restaurante. Luego nos sentamos a tomar café en su finca». Campanario ha contado detalles hasta ahora inéditos, como que llegaron a romper durante su noviazgo: «Lo dejé 4 meses porque lo vi en una foto con la Juani», confesaba.

El balance que hace Campanario de su vida en común con el matador es más que positivo: «Tenemos unos hijos que son maravillosos y eso ayuda mucho. No le puedo pedir más a la vida».

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Las inesperadas declaraciones de María José Campanario se producen en el mismo mes que SEMANA ha publicado en exclusiva que Jesulín ha decidido alquilar la finca familiar, Ambiciones, para convertir la que fuera casa familiar en un escenario de eventos de lujo. El inmueble, en el que se han acometido en obras y reformas, abrirá sus puertas tras su lavado de cara a mediados de 2021.

Situada en Prado del Rey y a tan solo a unos kilómetros de Ubrique (Cádiz), la finca Ambiciones cuenta con más de 300 hectáreas de terreno y una gran casa con enormes posibilidades para ser explotado como local de hostelería. Jesulín compró esta propiedad en el año 1990, en el momento de mayor apogeo de su carrera. En esta nueva aventura empresarial, Jesulín no está solo: cuenta con el apoyo de su hermano Humberto y con el de su mujer, que siempre le ha brindado su incondicional sostén, tanto en lo profesional como en lo personal.