Anabel Alonso ha relatado lo duro que está siendo vivir la enfermedad de su madre alejada de ella por miedo al contagio del coronavirus. Su mayor pesar no es que su madre pueda contagiarse, sino la soledad que implica este aislamiento para proteger su salud


Anabel Alonso siempre ha sido muy discreta a la hora de compartir los avatares de su vida más íntima, pero desde hace unos meses parece sentirse cómoda a la hora de hablar sin problema sobre cómo es su vida realmente detrás de las cámaras. Más allá de la felicidad que siente por la llegada de su hijo Igor, la actriz ha querido poner sobre la mesa una cuestión que pocos conocían y es la delicada situación que vive junto a su madre, que no la reconoció en su última visita, lo que le ha llenado de gran incertidumbre y preocupación.

Anabel Alonso acudía este miércoles a una entrevista en Cadena Ser, donde trató infinidad de temas de actualidad, así como para hacer un repaso por los personajes más icónicos de su carrera. Como era de esperar, la delicada situación por la que atraviesa España ante el imparable avance del coronavirus en nuestro territorio fue un tema a tratar, mostrando la gran preocupación de la intérprete por lo que ve especialmente grave en el caso de las personas mayores en las residencias. Ahí es donde ha abierto su corazón a la hora de narrar cómo está viviendo la pandemia con preocupación por su madre, interna en una residencia en tiempos del Covid-19. Y es que, para ella, no solo es duro convivir con el peligro de contraer la enfermedad, sino también la soledad implícita que esta situación conlleva con los más mayores.

 

La actriz ha reconocido que lo más duro para ella de esta situación impuesta por el coronavirus es tener que mantenerse alejada de uno de los pilares más importantes de su vida: su madre. Una desazón que se ha agravado después de lo sucedido en su última visita a la residencia, cuando comprobó que tras un largo tiempo sin poder ver a su madre cara a cara esta no la reconocía. La madre de Anabel Alonso ha pasado el coronavirus y tiene los anticuerpos, lo cual le ofrece algo de tranquilidad, porque pasó la enfermedad sin síntomas y sin mayor peligro: “Mi madre es lo que peor llevo de todo esto. Afortunadamente pasó el Covid-19 asintomática, tenía anticuerpos. Pero, aunque no se la ha llevado el Covid, noto que en cierto modo se la está llevando”, confiesa con dureza, pero más duro es tener la certeza de que es así.

Anabel Alonso ha confesado que no ha tenido oportunidad de compartir con su madre su última gran alegría, la de convertirse en madre junto a su pareja, la dramaturga Heidi Steinhardtha. Y es que son contadas las ocasiones en las que ha podido ir a visitarla en la residencia desde que estallase la pandemia: “Desde que empezó todo esto la he visto en persona tres veces. Suelo hablar con ella por videollamada, pero no se aclara muy bien, me ve por teléfono. A su nieto lo ha visto una vez y yo noto que va perdiendo”, reconoce con pesar Anabel Alonso, triste porque su madre no puede disfrutar de su nieto como desearía.

Foto: Instagram

De hecho, Anabel Alonso ha contado que la última vez que vio a su madre fue un tanto traumático, porque la ha encontrado más “perdida” que de costumbre: “Ayer precisamente estuve con ella, me dejaron verla durante una hora, porque se dan cuenta de que la soledad es muy dura. No se están enfermando de Covid, porque lo están haciendo muy bien para que no entre por esa puerta, pero esa soledad… No sé qué es peor. Ayer fue la primera vez que no me reconoció. Hasta ahora todo iba más o menos, tenía días más o menos animados, pero iba… Durante la visita le preguntaba ‘¿te acuerdas quién soy? Y no hubo manera”, relata con evidente dolor al ver cómo la enfermedad que padece su madre gana terreno.

Es duro ver cómo tu madre va perdiendo poco a poco la memoria y los recuerdos, pero más duro se le hace a Anabel Alonso el pensar que este proceso lo debe pasar sola, alejada de sus seres queridos, para evitar el mal mayor que supone el coronavirus: “El Covid no se la ha llevado, pero se la ha llevado. Y yo puestos a elegir, mira, después de vivir 92 años, todo lo que ha batallado… Pasarte tus últimos meses recluida de vida, ¿es calidad de vida? No puedo elegir y no puedo sacarla a pasear o a tomarme algo en una terraza con todas las precauciones posibles, no puedo elegirlo, pero sí pudiera lo haría, hasta aquí hemos llegado”, sentencia la actriz, cansada de tener que vivir estos meses alejada de su madre por culpa de la pandemia y no poder hacerla disfrutar de su nieto Igor.