Como si estuvieran en la sabana africana, la feliz pareja y sus hijas se lo han pasado en grande dándole de comer desde su coche a los animales.


Después de sufrir un duro golpe profesional al verse obligado a retirar uno de sus vídeos por comentarios falsos en YouTube, Kiko Rivera ha decidido ponerle buena cara al mal tiempo. El hijo de Isabel Pantoja se ha refugiado en los suyos y ha disfrutado este domingo de un divertido plan familiar junto a Irene Rosales y sus hijas, Ana y Carlota. La familia ha realizado una ruta en coche por un pareja natural en el que había una gran cantidad de animales salvajes en semilibertad.

La feliz familia se ha desplazado este domingo hasta la localidad sevillana del Castillo de las Guardas para disfrutar de un recorrido en coche en una conocida reserva natural en la que han podido darle de comer a los animales que estaban a su alrededor. Como si estuvieran en la mismísima sabana africana, el DJ y la colaboradora de ‘Viva la vida’, así como las dos pequeña, se lo han pasado en grande ofreciéndole zanahorias a las cebras, rinocerontes e hipopótamos que se les acercaban.

Como no podía ser de otra manera, el feliz matrimonio ha compartido cada uno de los momentos que ha vivido y gracias a sus vídeos hemos podido ser testigos de los desternillates gritos de Irene Rosales pidiéndole a Kiko Rivera que cerrase la ventana para que las cabezas de los animales no entraran al interior del coche. Además, las dos nietas de Isabel Pantoja que mostraban su valentía a la hora de alimentar a los animales. «Me tendía que haber puesto yo al volante», decía la mujer del DJ.

Un plan de desconexión para la pareja

Irene Rosales

Un divertido plan familiar que desde luego ha hecho que el DJ desconecte de su realidad. Así, tanto Kiko Rivera como Irene Rosales han inmortalizado minuto a minuto los felices momentos que han vivido junto a sus hijas. Sus caras reflejaban la felicidad y la alegría que estaban compartiendo. Tanto es así que la que fuera concursante de ‘GH Dúo’ no dudaba en hacerse una foto con una jirafa. Eso sí, guardando todas las distancias de seguridad para no llevarse un susto.

La pareja aseguraba que se lo estaba pasando en grande, aunque reconocían que estaban disfrutando tanto que se les había olvidado parar para comer, aunque habían probado algunas de las zanahorias que eran para los animales. ¡Estamos seguros que las dos pequeñas correrán a contárselo con todo lujo de detalles a la tonadillera en cuanto regresen a casa! A continuación, te dejamos las mejores imágenes de su divertido plan familiar.