En febrero de 2019, Tamara y su hermano Julio sorprendieron a su abuela en el plató de ‘Volverte a ver’. Esto es lo que contó, emocionada, de sus nietos.


Beatriz Arrastia, madre de Isabel Preysler, ha fallecido este domingo a los 98 años. Su marcha ha dejado un enorme vacío en el clan de la ‘socialité’ y sus hijos, para quienes su abuela era una de las personas más importantes de su vida.

Nacida en el seno de una de las familias más ricas de la provincia filipina de Pampanga, en Filipinas, la madre de Isabel Preysler vivía en la casa de esta en Puerta del Hierro, más conocida como ‘Villameona’. Allí se trasladó a vivir hace cuatro años. Anteriormente vivía a caballo entre España, su país natal y Estados Unidos, donde disfrutaba de pasar su tiempo junto a sus nietos.

La madre Falcó recibió una sorpresa de Tamara y su hermano Julio en ‘Volverte a ver’

Siempre discreta, fueron escasas las ocasiones en las que Beatriz Arrastia apareció en los medios de comunicación. De manera excepcional pisó un plató de televisión -por primera y última vez- cuando Tamara Falcó y su hermano Julio le rindieron un sentido homenaje en el programa ‘Volverte a ver’, presentado por Carlos Sobera. Fue el 22 de febrero de 2019. Os contamos qué sucedió en el debut televisivo de la matriarca del clan Preysler.

En aquel programa de televisión, tanto Tamara como su hermano Julio José quisieron darle una sorpresa y mostrarle su gratitud por el cariño que recibieron de ella desde su infancia. «La madre de mi madre era una mujer de campo que se fue a Filipinas y se enamoró locamente de mi abuelo. Vivió la Segunda Guerra Mundial y tuvo seis hijos, pero lo que destacó de ella es esa fe y ese amor inquebrantable», decía la colaboradora de ‘El Hormiguero’, entre lágrimas. «Es la mejor abuela que existe, la que más nos ha podido querer… y la alegría».

«Mi abuela iba a misa todos los días. En casa éramos un poco ateos y nos metíamos mucho con ella», contaba Tamara, que desveló el origen de su fe religiosa que tantos comentarios ha suscitado en los últimos años: «Es un ejemplo para mí. Nunca dio su brazo a torcer. Y gracias a sus rezos consiguió que yo me convirtiera. Cuando le dije que me quería confesar, mi abuela tardó veinte minutos en encontrar un sacerdote. No iba a perder la oportunidad de salvarme», destacaba la Marquesa de Griñón.

«No tengo palabras para expresar el cariño que les tengo», confesaba Beatriz Arrastia sobre sus nietos

Julio, por su parte, decía: «Es una abuela muy especial. Siempre que vengo a España, una de las razones por las que lo paso mejor es por estar con ella en mi casa. Desayuno con ella, almuerzo con ella, le pido consejos. Es maravillosa, una gran persona, con un corazón gigante. Te ríes mucho con ella».

Beatriz Arrastia dedicaba entonces unas preciosas palabras a sus nietos: «¡Qué nietos tengo! Julio es un hombre que dice las cosas con sus ojos. Un gesto que él hace, yo ya lo sé porque nos entendemos muchísimo. Y Tamara es una mujer tan estupenda que su padre (Carlos Falcó) un día me llamó y me dijo: ‘Gracias por ser abuela de Tamara porque le has enseñado muchas cosas’. Hay que admirarla porque ha montado un negocio que da gusto. Quiere demostrar a ella misma que puede hacer lo que ha empezado. Mis nietos son maravillosos. No tengo palabras para expresar el cariño que les tengo… Los quiero a los dos por igual». 

Telecinco

Beatriz Arrastia pasó su infancia en la hacienda de sus padres antes de trasladarse definitivamente a Manila. En la capital recibió una educación muy elitista y se codeó con la flor y nata de la sociedad filipina ellas. Su vida acomodada y llena de lujos daría un giro cuando ella y su familia tuvieron que hacer frente a las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Beatriz Arrastia sobrevivió a tres de sus seis hijos

Contrajo matrimonio con el empresario filipino Carlos Preysler, gerente de las Líneas Aéreas Filipinas y delegado del Banco Español de Crédito en Manila, fallecido en 1992. Fue madre de seis hijos: Victoria, Enrique, Isabel, Carlos y los mellizos Joaquín y Beatriz. Tristemente, le tocó afrontar la muerte de tres de sus hijos: Enrique, que murió con tan solo 25 años; Beatriz, que fallecía en 2011 a los 53 años por un cáncer de pulmón, y Carlos, que perdió la vida en 2013, también víctima del cáncer.

Gtres

La despedida de Beatriz Arrastia se ha producido en el entorno familiar. El padre Ángel, encargado de oficiar un responso, ha revelado que «ha sido una ceremonia muy en la intimidad, estaba la hija y algún nieto, dos nietos creo que había y celebramos la misa con ella, con el cuerpo presente y sé que se ha ido con mucha paz». Según el sacerdote, es “alguien más que está en el cielo protegiéndonos a los que quedamos todavía”.