El actor, que presenta obra de teatro en Madrid, mantuvo un breve idilio con la colaboradora de ‘Sálvame’.


De la trayectoria profesional José Sacristán se conoce bastante. El actor, de 83 años, se dio a conocer en cine gracias a las películas que protagonizó junto a Alfredo Landa y José Luis López Vázquez. En su haber destacan más de 120 películas y casi una treintena de obras de teatro. El público lo conoce por largometrajes tan conocidos ‘La vaquilla’, ‘Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?’ o ‘Asignatura pendiente’, el primer filme de José Luis Garci. Poco se conoce, en cambio, sobre su vida sentimental. Que no ha sido precisamente estéril…

El primer matrimonio del actor fue con la actriz Isabel Medel, con la que tuvo dos hijos: José Antonio (1961), e Isabel (1962). Tras la separación de la pareja, el de Chinchón se enamoró de la la actriz francesa Liliane Méric durante el rodaje de ‘Lo verde empieza en los Pirineos’. Con ella tuvo otra hija, Arnelle, nacida en 1978. Pero la relación también terminó haciendo aguas.

A mediados de los 90 conoció al amor de su vida, Amparo Pascual. Comenzaron a salir juntos en 1995, aunque no se dieron el ‘sí, quiero’ hasta el año 2008 en la ciudad argentina de Buenos Aires, en una ceremonia íntima y discreta. Junto a ella lleva una vida plena. «Te levantas para ir donde quieres ir y estar con quien quieres estar. Tengo a mi mujer, tengo a mis hijos, tengo a mis nietos», reconocía en una entrevista reciente con Mamen Mendizábal en La Sexta. «Es posible que pueda dedicarme a ver películas, oír música y estar con mi mujer, mis amigos y mis hijos», decía sobre la manera en la que afronta esta etapa.

Antes de estar felizmente casado, José Sacristán tuvo romances con mujeres muy conocidas: desde la actriz argentina Leonor Benedetto, Laura del Sol Mónica Randall o Mila Ximénez. Su relación con la sevillana fue, quizás, el más mediática de sus amoríos. Pero su ‘affaire’ duró poco tiempo. Se conocieron a finales de los años 80, poco después de que la colaboradora de ‘Sálvame’ se divorciara del tenista Manolo Santana. Su breve idilio tuvo lugar tras el divorcio del actor con su primera mujer y antes de casarse por segunda vez.

De cómo sus respectivos caminos se cruzaron, ni Mila Ximénez ni José Sacristan se han pronunciado en profundidad. La andaluza ha tenido una larga vida sentimental, en la que asegura haber estado con «golfos» y con «cerdos». Entre sus exparejas figuran Julián Lago, Pepe Sancho, Antonio Arribas o el abogado Emilio Rodríguez Menéndez, algo que ella siempre ha negado.

José Sacristán, que visita ‘El Hormiguero 3.0’ este lunes, estará en el Teatro Bellas Artes de Madrid el próximo 5 de mayo y hasta el 21 de junio interpretando la obra de Miguel Delibes ‘Señora de rojo sobre fondo gris’. Está claro que aún no piensa en jubilarse. «He hecho un recorrido hasta ahora y cuando miro hacia atrás me reconozco en este camino, con los errores, con las tonterías y las estupideces».

También está a gusto con su situación a nivel personal y profesional. «Este es mi mejor momento. Y poder estar hablando de la Nati del Venancio (sus padres) y hablar con este ánimo y con Franco fuera ya del Valle de los Caídos y con esta especie de conformidad, aunque suene conservador, y este acuerdo con uno mismo. Con un camino por recorrer y con una cosa formidable, que es seguir levantándome para rodar», ha declarado recientemente. En la actualidad, valora especialmente «haber llegado a este momento», estar con su gente o «ver una película en mi casa».

Casa de S.M. el Rey.

José Sacristán, declarado hombre de izquierdas, recordaba en su entrevista con Mamen Mendizábal cómo se produjo su extraño encuentro con el actual rey emérito, el rey Juan Carlos. Lo llamaron para entregarle un premio, y en ese acto se encontraba el padre de Felipe VI. Decidió ir acompañado de su padre, Venancio Sacristán, a quien Franco condenó a muerte por su ideología. «Después del acto había un apartado en un cuartito y cuando llegó el rey le dije: «Aquí está el rojo este, que hace unos años… el dueño de la pensión que vivió aquí decidió meterlo en la cárcel», ha contado. «Y entonces le dice el rey: ¿Venancio, te puedo dar un abrazo? Y entonces mi padre me mira. Y se acerca… Tengo una escena, que es el escorzo del rey y la cara de mi padre diciendo: «¿Esto está pasando? ¿Qué hago yo aquí? ¿Le muerdo?».

«Llevó a Don Venancio en aquella silla de ruedas. Fue emocionante verlo allí en el Palacio del Pardo, donde Franco le había condenado a muerte y lo que había supuesto para él y para toda su familia esa condena por una ideología política», relataba Concha Velasco.