Hace 13 meses que el cantante y su ex anunciaron su separación. Pero su proceso de divorcio no es tan amistoso como prometieron en su día. Basta con fijarse en los posts de Raquel para comprobar que la cordialidad entre ellos brilla por su ausencia.


Han pasado ya 13 meses desde que Alejandro Sanz y Raquel Perera anunciaran su separación. Fue el 13 de julio del pasado año cuando el cantante y su aún mujer anunciaban que ponían fin a su relación de manera amistosa. Entonces parecía que la armonía reinaría entre ellos, a pesar de su decisión de tomar caminos separados.

«Somos una familia y siempre lo seremos. Decidimos amarnos para siempre y así será. Lo eterno tiene la complejidad y la ventaja de transformar las maneras de amarse en otras direcciones, sin destruir el cariño, la lealtad y la responsabilidad conjunta sobre nuestros hijos. Nuestra familia está por encima de cualquier cosa… es diversa y bella, como la vida y así permanecerá. El mundo cambia, nosotros también, siempre amorosamente», señalaban en el breve mensaje con el que hacían saber a sus respectivos seguidores de Instagram su determinación.

Sin embargo, el panorama ha cambiado bastante desde entonces. En la actualidad el intérprete de ‘Corazón partío’ y su expareja se enfrentan a un proceso de divorcio que se augura largo, complejo y sumamente peliagudo. La madre de sus dos hijos menores solicitaba ante un juez de Miami una larga lista de peticiones. Entre ellas, 40.000 euros al mes para la manutención de sus hijos, así como que el magistrado congelara las cuentas y los bienes del cantante ante su temor de que «dilapide» su fortuna antes de que sus pequeños lleguen a la edad adulta. También solicitaba un pago retroactivo desde julio de 2019, ya que considera que el artista no ha pagado lo suficiente durante este año.

Pero en su lista de exigencias aún hay más: además demanda el reparto equitativo de los bienes que adquirieron durante sus diez años de relación. Su inventario de reclamaciones no concluye aquí… Con estas condiciones es posible hacerse una idea clara de que la batalla que ha emprendido Raquel es la primera de una guerra que, muy probablemente, se prolongue en el tiempo. Una pugna en los tribunales que acabará echando por tierra la paz y el amor con el que pusieron punto y final a su idilio.

Lo cierto es que las muestras de compañerismo entre ellos parece haberse difuminado. En las redes de ambos no queda ni rastro de la concordia que prometían tenerse el uno al otro. Hasta la fecha, Alejandro no ha hecho referencia alguna a su separación. Ni a nada relativo al amor, el desamor o las rupturas… Raquel, en cambio, sí ha compartido infinidad de mensajes que hacen alusión a este tipo de cuestiones. Y para entender el sentido de sus palabras no hace falta ser demasiado perspicaz. Basta con fijarse bien en lo que dice para comprender que, en muchas ocasiones, usa sus posts para lanzar pullitas a Alejandro, quien definitivamente ha dejado de ser su ‘persona favorita’.

«Mereces amor de sobra, no sobras de amor»

Nos remitiremos a las publicaciones más recientes de Raquel. Presten atención: «Para desamar primero hay que amar bastante», escribía esta semana a través de Stories. Hablar de desamor cuando se está en pleno proceso de divorcio es, sin duda, toda una declaración de intenciones al ex. Segundo (y reciente) bombazo: «Mereces amor de sobra, no sobras de amor». Otra frase lapidaria que recoge su Instagram. La cosa sigue: «Muchos finales para un mismo cuento», anotaba junto a una fotografía en la que aparece Blancanieves dando un tartazo en la cara al Príncipe Azul. Revelador para quien ha perdido al que parecía ser el hombre de su vida…

«Cuando todo tiemble agárrate con fuerza al suelo»

Continuamos repasando los mensajes cifrados de Raquel. «El cinturón de seguridad protege y lo usamos. El preservativo protege y lo usamos. La mascarilla protege y la usamos.
La autoestima protege y la abandonamos en cualquier cuneta». Lo escribía esta misma semana. Más pildoritas: «
Tus raíces son tu fuerza. Cuando todo tiemble agárrate fuerte al suelo». Esta frase la compartió el pasado 18 de agosto.

«O dejas caer la venda o caerás tú»

Se podrían completar muchas más líneas con los mensajes cifrados de Raquel Perera. Solo destacaremos algunos dardos más. Los más significativos. «O dejas caer la venda o caerás tú», recordaba el pasado 30 de mayo. «Ojalá el amor sea la próxima pandemia», anotaba ese mismo mes.

«Tus acciones han producido los resultados que ves en tu vida en este momento. Si esos resultados no te gustan tienes que cambiar tu forma de actuar». Esto lo lanzó en sus redes el pasado 10 de abril, junto a un comentario en el que admitía que estaba «pagando durísimas penitencias». En esos días, curiosamente, Alejandro Sanz iniciaba los trámites divorcio en los juzgados de Pozuelo de Alarcón. 

En resumen, los posts de Raquel Perera bien podrían ser un diario emocional de su litigio contra Alejandro. Un diario en el que ha dejado constancia, de una manera muy sutil, que aunque con su mejor sonrisa, tiene muy claro lo que piensa. Y no piensa decaer. Porque, según ella misma señala, es preciso fijarse «en el fondo más que en la superficie».