David Muñoz ha reconocido que Cristina Pedroche ha sido vital en su éxito, especialmente por cómo le ha puesto los pies en la tierra, como aquel día que le plantó en su restaurante porque estaba avergonzada con su actitud con su equipo


David Muñoz acaba de ser reconocido como el Mejor Cocinero del Mundo. Un nombramiento que le llena de orgullo personal y profesional, pero que no puede entender como exclusivamente propio, pues detrás de su triunfo también destaca la valía de su mujer, Cristina Pedroche, a la hora de asesorarle con maestría. El chef comparte su éxito con su esposa, subrayando que él no podría haber alcanzado las cotas más altas si ella no hubiese aportado ideas que han sido decisivas no solo para que él creciese como cocinero, sino también como jefe de un equipo y especialmente como persona.

Este homenaje de David Muñoz a Cristina Pedroche, cuando él mismo recibía esta distinción que le reconoce como el Mejor Cocinero del Mundo, se ha producido durante una entrevista que ha concedido al programa de La Sexta, ‘El objetivo’, presentado por Ana Pastor. El chef reconoce que este éxito profesional que está disfrutando en los últimos meses tras dos años especialmente malos lo disfruta “desde el tormento” y es que asegura que “vivo el éxito desde un punto de vista quizá un poco sui generis, es algo con lo que trabajo día a día, porque me gustaría vivir un poco más el presente y disfrutar de las cosas buenas que me pasan”, asegura sincero David Muñoz a Ana Pastor.

David Muñoz en 'El objetivo' de Ana Pastor
Foto: ‘El objetivo’

El chef reconoce que él mismo es su peor enemigo y es que en ocasiones se siente víctima de sus propios pensamientos y de una autoexigencia que en muchas ocasiones le ha pasado factura. Aspirar siempre a la perfección trae consigo un sentimiento constante de frustración, aunque a su alrededor todos aplaudan cada avance y cada éxito que recoge. Para él esta es una tarea a tratar, pues puede conllevar un problema mayor: “Cuando no gestionas bien determinadas cosas del pensamiento, corres el riesgo de que la insatisfacción constante y esa forma de querer siempre mejorar se convierta en un lastre y en un problema más que en una virtud”, confiesa sin censuras David Muñoz, preocupado por las consecuencias negativas de una vida centrada en aspiraciones a ser el mejor, lo cual parece que ya ha conseguido.

Y es precisamente en este punto en el que entra a jugar Cristina Pedroche, que se ha convertido en un pilar fundamental para David Muñoz, no solo en la intimidad como su esposa, sino también en los negocios como socia y mejor consejera. “Ella es la que marca la diferencia. Fue la primera que empezó a decirme que hay cosas que hay que cambiar, por ti, por la empresa, por la gente que trabaja contigo”. Unos consejos que agradece profundamente, pues le han ayudado a salir de un bache que se agravó durante el confinamiento: “Es verdad que Cristina es una persona muy sensitiva, muy inteligente, que es muy buena haciendo lo que hace ya, pero creo que además tiene otras muchas capacidades que me demuestra día a día”, dice con orgullo de marido, añadiendo que “a mí me hace mejor persona y mejor cocinero”.

 

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Eso sí, esto no implica que le aplauda cada paso que dé, pues también sabe abroncarle cuando hace algo que no cumple sus expectativas o se extralimita a la hora de tratar a su equipo en un ambiente cargado de presión y exigencia: “Ella te ve en acción, muy cabreado con el equipo y te dice ‘me estás dando vergüenza’. Te pone firma”, dice Ana Pastor conocedora de un suceso que después detalló el propio David Muñoz: “Al principio de nuestra relación, ella estaba en la cocina y se fue a casa sin decirme nada. Al salir, yo pregunté dónde se había ido y ella me dice que a casa, porque le daba vergüenza verme tan enfadado con el equipo. Ese tipo de cosas, cuando te las dice alguien de fuera, te dan qué pensar”.