La actriz ha confesado que su marido marcó para siempre su vida sentimental. Tras divorciarse de él, -el mismo año de su fallecimiento-, «decidí nunca más tener un novio ni un amante».


Han pasado más de 10 años desde que falleciera Paco Marsó, pero Concha Velasco aún lo recuerda a diario. El empresario y productor teatral contrajo matrimonio con la actriz el 18 de abril 1977 se casó con Concha Velasco. Con ella tuvo un hijo (Francisco), aunque ambos tenían hijos de otras relaciones. Él era padre de Diana Patricia, fruto de su idilio con la alemana Brigitte. Ella ya era madre de Manuel, un hijo que tuvo de soltera y que fue adoptado por Paco. Durante décadas parecían la pareja perfecta, pero no lo eran en absoluto. Tras años de infidelidades y problemas con el juego, se divorciaron en mayo de 2010, tras cinco años separados. Apenas seis meses después, el almeriense moría en un hospital de Málaga como consecuencia de un derrame cerebral sufrido cuatro días antes de su ingreso.

LA ACTRIZ CONCHA VELASCO CON EL PRODUCTOR PACO MARSO EN EL FESTIVAL DE CINE DE GRAN CANARIA 2003<br /> *EXCLUSIVA<br /> JP/ LG / ©KORPA<br /> 05/04/03<br /> LAS PALMAS G.C *** Local Caption *** THE ACTRESS CONCHA VELASCO PUTS THE DAY OF HER WEDDING ANNIVERSARY WITH PRODUCING PAC MARSO IN LAS PALMAS DE GRAN CANARIAS
GTRES

La actriz ha hablado del que fuera su marido y padre de sus hijos en ‘Un año de tu vida’. Allí ha contado que como pareja no fue el mejor, fue sin duda el hombre de su vida. «Fue un mal marido, pero un gran empresario. Pienso mucho en él, sueño con él. No resucitaría a mi madre ni a mi padre, pero él… Paco tenía muchas cosas buenas. Hay muchas fotos en mi casa y nunca se habla mal de Paco».

Toñi Moreno se interesaba por los detalles de su unión con su marido: «Muchos piensan: ‘Qué mala suerte tuvo con Paco, pero cuántas veces le fue infiel». La intérprete respondía, tajante: «¿Quién soy yo para juzgar a los demás? Estuve locamente enamorada«. Por eso tras poner fin a su relación tomó una drástica determinación: «Decidí nunca más tener un novio ni un amante ni nada de nada. Decidí que tuvieran una madre perfecta y creo que lo soy. Dije adiós al tema de los hombres».

Tras separarse de Paco Marsó «dije adiós al tema de los hombres»

La peor parte de su vínculo con Paco Marsó fue cuando su marido supo que había «perdido todo». En el año 2012, dos años después de morir su marido, la actriz revelaba que estaba en la ruina. Solo le quedaban 6.000 euros en la cuenta para pagar su funeral y tuvo que rescatar 50.000 euros de un plan de pensiones para poder sobrevivir. Entonces ya había perdido su chalet de La Moraleja a causa de las deudas contraídas por Paco.

Aunque estar junto a Paco le hizo vivir muchos sinsabores, Concha Velasco renunció a tener más parejas tras poner punto y final a su idilio. «El gran amor de mi vida ha sido Manolo Escobar. Ha sido un amor imposible», señalaba. «Pase lo que pase, como todos están muertos, tiene que valer mi palabra. ¡Lo que yo digo va a misa!», bromeaba.

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A sus 81 años, se siente muy satisfecha de su extensa carrera profesional. Y es que ha protagonizado más de un centenar de largometrajes: «Yo llevo mucho la cuenta, pero unas 120… 100 de prota. Estoy muy orgullosa de mi carrera. Echo la vista atrás y me pongo a llorar porque estoy viendo estos documentales que le han hecho a Frank Sinatra… Tengo una carrera tan extensa, tan bien hecha, tan maravillosa.. que me pongo a llorar. Obras producidas por mí con tanta gente cantando en directo…». Por eso cree que no estaría mal recibir un premio o un reconocimiento en honor a toda su carrera. «Me va a caber en la caja el Hoya de Honor, me va a caber todo. Quiero llevarme en la caja todo», decía, entre risas.

La vallisoletana reconoce que lleva una senectud aquejada de algunos achaques: «Soy muy prepotente, soy muy lista. Ahora todo el que viene a mi lado tiene que sujetarme la chaqueta, el bastón… Estar a mi lado es un poco pesado», admitía. De sus años de juventud ha recordado lo mucho que ligaba y de una costumbre que mantiene desde entonces: «Sigo sin llevar sostén. Soy de la época de las que no se llevaban y sigo sin llevarlo».