Semana ha hablado con Cristina Cifuentes tras retrasarse el juicio previsto para este mes sobre su supuesto máster falso y nos confiesa lo que ha hecho estos últimos meses


Cristina Cifuentes demuestra con cada aparición pública su cercanía y amabilidad. La ex política, convertida ahora en abogada y colaboradora de televisión, se encuentra en uno de los momentos más estables de su vida. Aunque su vida personal y profesional va viento en popa, la que fuera presidenta de la comunidad de Madrid sigue sin poder pasar página a causa del mediático caso de su supuesto master falso. SEMANA ha hablado con la colaboradora para que nos cuente cómo le ha sentado el retraso del juicio, debido a la crisis sanitaria y si se animaría a escribir unas memorias próximamente.

Hace pocos días ofreciste unas declaraciones en las que afirmabas que no volverías a la política “ ni loca”
Ni por todo el oro del mundo. Básicamente ahora tengo vida. Los últimos diez años los dediqué a trabajar de manera intensiva. Ahora estoy haciendo cosas que antes no podía hacer, como ir al cine o acudir a un estreno. Estoy encantada de la vida y feliz.

¿Has descubierto alguna nueva afición?
Yo ya soy mayor para aprender cosas nuevas (se ríe). Lo que no hayas aprendido ya a cierta edad… Pero sí he aprovechado este confinamiento para retomar aficiones que tenía absolutamente abandonadas. como por ejemplo bordar. Bordar tapiz. He hecho un tapiz kilométrico y lo he podido casi terminar. También he aprovechado para leer y ver mucho cine. Pero sobretodo, para hacer las chapuzas de casa, que es una cosa que me vuelve loca.

Y respecto a la televisión ¿Cuáles son los programas que más has seguido?
Creo que en este periodo de confinamiento todos hemos consumido mucha información, porque al final era saber un poco sobre el día a día. Lo que sí que no he visto son los discursos presidenciales, que eran eternos y no decían prácticamente nada. Creo que tengo el récord absoluto de no haber visto ninguno.

Hace poco el actor Rodolfo Sancho confesó que le daba miedo poner las noticias durante estos meses.
Llega un momento en que el exceso de información es malo. Las personas necesitamos de pequeñas dosis de esperanza. Cuando tú enciendes la televisión y todos son desgracias, la gente se viene abajo.

Hablando de televisión. La gente te sigue pidiendo por redes sociales como concursante de Supervivientes. ¿Te vas animar este año?
Una vez me hicieron una propuesta y todo el mundo daba por hecho de que iba a ir, pero realmente yo ya soy una superviviente…

¿Y un Masterchef?
Teniendo en cuenta que no sé cocinar absolutamente nada, sería un verdadero mérito. De momento estoy bastante contenta con mis colaboraciones en televisión. Son programas de actualidad, en los que me encuentro muy a gusto. Encima, lo mejor de todo, es que puedo compaginarlo con mi trabajo. Soy abogada y me va muy bien.

Nos cuentas que te gusta mucho leer ¿Te animarías a escribir un libro?
Me gusta tanto leer que me produce un respeto tremendo la gente que escribe. Yo soy lectora, pero sinceramente me da mucho apuro plantearme escribir un libro.

Tu vida también es digna de un guion de Hollywood ¿Te han propuesto escribir unas memorias?
Más que unas memorias, lo que me han propuesto algunas editoriales es escribir sobre algunos de mis episodios en la política. Pero como te dije antes, es algo que por ahora no me lo planteo. Yo solo quiero mirar hacía adelante y nunca hacía detrás.

El juicio por tu presunto máster falso se ha pospuesto para el 2021 ¿Cómo te lo has tomado?
Para mí esto está siendo una auténtica pesadilla, que ya dura dos años. Es primordial en mi vida que ese juicio se celebre lo antes posible, para quedarme con la imagen limpia. Pero de momento no ha sido posible.

Durante todo este tiempo sufriste mucho acoso por parte de varios sectores.
Ha sido un acoso como el que no había habido nunca en este país.

¿Te han quedado secuelas?
Gracias a dios nunca he tenido miedo. El único miedo que he tenido en mi vida se produjo el 20 de agosto del año 2013, cuando sufrí un accidente de moto. Estuve dos semanas en coma y un mes en la UVI, afortunadamente ahí perdí todo el miedo.