Karlos Arguiñano tiene varios negocios, entre otros, una bodega que ha creado junto a algunos amigos. Te contamos la oferta de trabajo que ofrece.


Karlos Arguiñano es un empresario de éxito. El chef, entre otros negocios, tiene una bodega junto a algunos amigos que ha resultado ser un éxito. El objetivo de este grupo es «dejar raíces duraderas» gracias a su txakolí y, de hecho, están al pie del cañón desde el año 2010. Ahora están trabajando para su próxima vendimia, pero no tienen todo listo, pues están buscando trabajadores para el campo. El reputado chef quiere reclutar a jornaleros que quieran trabajar para la primera quincena de octubre durante dos jornadas de ocho horas. La remuneración, según se ha revelado, son 8,24 euros la hora. 

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Aquellos interesados deben saber que comenzaran entre las 8 y las 16.30 horas y que la hora extra se paga a 11 euros, lo que se traduce en un total de 67,60 euros el día, tal y como ha revelado El Español. Todavía es una incógnita si hay interesados en este proyecto o si por el contrario les está costando encontrar a futuros empleados, pero deben saber que si aceptan trabajarán en un lugar privilegiado. En concreto, en Aia: un lugar situado a 300 metros de altitud frente al mar, «en la falda de Eztenagako Txorrua». El día a día lo pasarán en una finca de 30 hectáreas en las que 15 son de viñedo y el resto de caminos y bosques, un paisaje sorprendente sin duda alguna.

Esta empresa le reporta grandes beneficios a Karlos Arguiñano y su grupo de socios. Así lo demuestra que desde diferentes lugares como Japón, Australia o Estados Unidos le pidan txakolí, siendo muchos los que requieren de sus productos. La cosecha este año promete y él es su mejor embajador, ya que siempre que puede presume de la calidad que tiene su uva. «El vino vendrá campeón», decía hace algún tiempo. En su negocio cuentan con dos vinos de Denominación de Origen Getariko Txakolina: uno llamado K5 y otro KPilota y ambos le tienen completamente conquistado.

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Para Karlos Arguiñano este es un sueño cumplido, ya que los viñedos nacieron en el año 2005 y fue cinco años más tarde cuando fundaron la bodega. El cocinero siempre ha tenido éxito en los fogones, en la televisión y en sus empresas, lo que le convierte en un valor seguro para cualquier proyecto. Pone ilusión y se esfuerza por conseguir que su marca sea un referente en diferentes puntos del mapa, algo que ha conseguido en los últimos años. Ahora Karlos Arguiñano está centrado en encontrar a todos aquellos trabajadores que necesita para esta vendimia, pero ¿le resultará fácil esta búsqueda?