«¿Puedes dejar de atacarme un día?», la he pedido la colaboradora a su compañero, harta de sus constantes pullas.


Desde que estalló la guerra entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera, Anabel Pantoja ha manifestado su deseo de no posicionarse ni al lado de su tía ni al lado de su primo. Prefiere mantenerse neutral y dejar que la tormenta siga su curso, ya que poco puede hacer para impedir el enfrentamiento y, según ella misma ha relatado, lo está pasando «muy mal». Asimismo ha aclarado que su primo entiende bien su postura: «Él entiende lo que siento por mi tía».

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Sin embargo, la posición neutral de la colaboradora ha sido objeto de crítica por parte de Kiko Matamoros, quien le ha echado en cara en numerosas ocasiones ser demasiado ambigua y no jugársela por nadie. Este lunes, en ‘Sálvame’, el madrileño destacaba las cualidades de Irene Rosales, con quien trabaja en ‘Viva la vida’ y quien rompía a llorar el pasado fin de semana al hablar del conflicto que separa al DJ de su madre. La sevillana no ha ocultado que está sufriendo mucho con esta situación, que llega poco después del fallecimiento de su madre y a muy pocos días ya de la Navidad. Sus lágrimas lograron emocionar a Matamoros, que la considera una excelente compañera. De ella alababa que siempre responde a todo lo que se le pregunta… cosa que echa en falta en Anabel.

La colaboradora arremete contra Kiko: «Deja de atacarme»

Anabel, cansada de los constantes pullas de su colega, ha estallado cuando Matamoros dejaba caer que no se habla con su primo. “Habla con los directores y que me quiten de la plantilla, pero deja de atacarme”, le respondía, muy enfadada. El madrileño no se tomaba demasiado en serio la petición: «No, ¿no ves que ahora mismo estás dando grandes momentos?”. Ella seguía erre que erre con su discurso de defensa: «Siempre estás metiendo mierda, metiendo el dedo en la llaga. Lo único que quieres es joderme en el trabajo”.

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A medida que se dirigía a Matamoros, el cabreo iba a mayores. «Díselo a los directores, que no me llamen para entrar en directo en Skype», insistía. Y se lamentaba se la falta de comprensión por su parte. «¿En una tragedia familiar como tú la has tenido no entiendes que es mejor el silencio? ¿No me comprendes como compañera? ¿Puedes dejar de atacarme un día?». Por último, le recordaba: «No dejas de atacarme ni un día. Te escucho todas las tardes».

Kiko Matamoros la escuchaba sin tomarse nada en serio sus palabras. Sin ocultar una sonrisa socarrona, bajaba el tono de voz y hablaba al micrófono para dirigirse directamente a la dirección del programa: “La voy a joder un poco más”.