Ana María Aldón y Ortega Cano están a punto de encontrarse. Ella ha salido de Sanlúcar a las 9 de la mañana y a la hora de comer abrazará a su marido y en familia abrirán los regalos de Reyes un día después


José Ortega Cano al final no ha pasado solo el Día de Reyes, un temor que le ha perseguido estos últimos días tras pasar más de una semana alejado de su esposa, Ana María Aldón, y su hijo menor, José María, a consecuencia del positivo en coronavirus que supuso un alto en sus planes navideños, además de los problemas de salud de la madre de la diseñadora que le han obligado a alargar su estancia en Sanlúcar de Barrameda. Por fortuna, Gloria Camila Ortega no ha querido dejar a su padre solo en un día tan señalado para la familia y así lo ha querido dejar plasmado en sus redes sociales, sin hacer mayor alarde que del cariño que atesora por el maestro. Ella ha optado por no presumir de caros regalos como ya están haciendo otras influencers, conformándose con mostrar que el mejor obsequio que la vida le ha podido dar es el cariño incondicional de su familia, o al menos sí de gran parte de ella. “Dejó de creer y los Reyes Magos se llevaron lo que le había dejado Santa”, escribía Gloria Camila en su Instagram recogiendo unas palabras de Alba Codutti.

José Ortega Cano ha tenido que estar lejos de su mujer y su hijo pequeño en las fechas más señaladas de las celebraciones navideñas, pero ya por fin ha podido reencontrarse con ellos. Cuando la Navidad ha puesto su broche final con el Día de Reyes Magos, Ana María Aldón ha recibido el alta y ha podido abandonar la cuarentena y, con ello, Sanlúcar de Barrameda y poner rumbo a Madrid junto a su hijo. Lo hace en coche, conduciendo ella misma los 700 kilómetros que le separan de su marido, como así ha anunciado ella misma en sus redes sociales. Un viaje que ha iniciado a las 9 horas de esta mañana y sin hora fijada para su llegada a casa, pues no tiene prisa y al volante sabe que estas no son las mejores compañeras de trayecto.

Vídeo: Europa Press

José Ortega Cano ha esperado el reencuentro con su familia con impaciencia y es que aún no ha podido abrazarles y besarles para desearles un feliz año y, además, mostrarles lo que les han dejado los Reyes Magos en su casa este extraño año. Para hacer más llevaderas las horas, el torero ha recurrido a largos paseos por las inmediaciones de su casa, realizar recados cotidianos como pequeñas compras y atender compromisos rutinarios y, para su alegría, recibir la visita de su hija Gloria Camila en un día muy especial. Este viernes, en torno a la hora de la comida, podrá estar al final con Ana María Aldón y su hijo y vivir el feliz momento de la apertura de regalos un día después, pero con la misma ilusión que siempre.