Ana María Aldón se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la crónica social de este verano. El inicio del nuevo curso también marca un momento clave en su matrimonio con José Ortega Cano. Acusando una gran exposición mediática, la colaboradora se ha indignada al escuchar un comentario realizado por Rosa Villacastín. «Es malvada, tendría que pensar más en su hijo. Esto no favorece a su hijo», afirmaba la periodista.

Ana María Aldón Ortega Cano
Gtres

La diseñadora ha mostrado su enfado durante su intervención en el programa ‘Ya es verano’. «Me parece mucho más malvada la ignorancia desde la que habla. Yo no estoy estirando ningún chicle. Estoy viviendo mi vida como va viniendo, capeando los temporales como van viniendo. No estoy poniendo en el disparadero a mi marido. Eso no lo considero». Ana María Aldón no entiende cómo Rosa Villacastín ha podido utilizar el calificativo de «malvada» para referirse a ella. «Me está llamando hasta mala madre. Eso no es una análisis, como mínimo es un descalificativo. Podría tener más educación».

El enfado de Ana María Aldón 

«¿En qué estoy yo perjudicando a mi hijo? No lo entiendo», afirmaba la mujer de Ortega Cano en referencia a las declaraciones de Rosa Villacastín. «Parece como si nos conociéramos de otra vida y yo le hubiera hecho daño. No me conoce y yo no la conozco. ¿Yo te he hecho daño en algún momento para que me llames malvada? Yo estoy contando cómo me siento sin destripar lo que sucede en la intimidad».

Ana María Aldón
Telecinco

Durante esta intervención televisiva la diseñadora ha aprovechado para pedir perdón a su marido por si le habían molestado unas declaraciones suyas. Recientemente dijo que la convivencia en el matrimonio era distante y que no dormían juntos. Unas palabras a las que el torero contestó de forma tajante y que recoge el último número de la revista SEMANA. «Me parece muy fuerte que mi mujer diga esas cosas de su marido». Ana María Aldón ha aprovechado para señalar que nunca tuvo intención de molestarle. «Sin darme cuenta, posiblemente, le he hecho daño. Es una cosa obvia. Llevamos meses así y es una realidad. Si tanto le ha molestado le pido perdón. No vengo aquí a hablar mal de él y no me gusta que se hable mal».

Las desavenencias familiares han provocado un cisma en el matrimonio. «Prácticamente no tengo problemas, son cosas de cualquier pareja. Pero cuando han entrado en discordia terceras personas con intención de hacer daño, ahí yo no puedo hacer nada. Yo llevo muchos años capeando temporales y llega un momento en el que no. No voy a cambiar a nadie y no le pido a nadie que cambie por mí. Ya no espero nada, tampoco que luche por el matrimonio».