La princesa monegasca, de 43 años, hace su primera salida pública junto al rey zulu. Charlène lleva meses recluida en Sudáfrica a causa de sus problemas de salud.


Chàrlene de Mónaco prosigue en Sudáfrica recuperándose de la grave afección que padece de nariz, oídos y garganta. Esto la ha obligado a someterse a varias intervenciones quirúrgicas y a tener que quedarse en aquel país, donde permanece desde el pasado mes de mayo, muy lejos de su marido, el príncipe Alberto, y de sus dos hijos, los mellizos Jacques y Gabriella. Pese a todo, la princesa está haciendo un esfuerzo por reincorporarse poco a poco a la vida pública.

Hace unos días reaparecía a través de una fotografía compartida en su cuenta de Instagram. Vestida de negro y con un rosario colgado al cuello, Charlène sonreía sentada ante una mesa con un libro abierto. «Dios bendice», escribía. Sin embargo, su fragilidad era evidente. Está más delgada y su mirada era triste. Y eso que la princesa al menos se había maquillado. Todos recordamos la impresión que causó verla tan demacrada, el pasado septiembre, en su esperado reencuentro con su marido y sus hijos, quienes viajaron a Sudáfrica para estar con ella unos días.

Redes sociales.

Ahora ha vuelto a aparecer, aunque ha dado un paso adelante. Ya no se trata de un momento privado que comparte, sino de una salida en toda regla. Charlène de Mónaco se ha reunido con el rey Misuzulu kaZwelithini del reino Zulu. Una muestra más de las buenas relaciones que sostiene con las monarquías africanas, dadas por sus propias raíces (nació en Zimbabue y se crió en Sudáfrica). De hecho, la consorte monegasca fue la única ‘royal’ europea que asistió al funeral del anterior monarca zulu, justo antes de caer enferma.

En esta nueva imagen, Charlène va vestida de largo en color crema y cubierta por un poncho. Vuelve a destacar su rosario en el cuello, con el que demuestra su fe católica. Quizás la princesa ha encontrado en ello un refugio para salir adelante en estos duros momentos.

Redes sociales.

Además hay otra fotografía del mismo día, en la que la princesa posa con un colorido collar étnico africano y una camiseta con una imagen del rey zulu. Charlène vuelve a sonreír a la cámara. Parece que ha experimentado una leve mejoría, aunque su aspecto no es del todo tranquilizador y necesita de más tiempo para volver a encontrarse en plena forma.

A esto se añade la separación de su familia, que está siendo muy difícil para ella, si bien ya empieza a ver la luz al final del túnel. Según el príncipe Alberto, Charlène podría regresar al Principado a finales de este mes de octubre. Esta salida podría indicar su mejoría de salud y que pronto pueda estar lista para emprender el largo viaje. Hasta ahora el equipo médico le ha recomendado no tomar el avión a causa de la presión que puede provocar en sus oídos.

Alberto de Mónaco visitó España hace unos días para inaugurar el centro deportivo ‘Mallorca Country Club’. Al preguntarle por su esposa, el soberano contestó: «Está mucho mejor».