Alberto y Charlène de Mónaco han presidido el funeral por Elizabeth-Ann de Massy, prima hermana del monarca, donde han estado acompañados por las princesas Carolina y Estefanía.


Día triste en el Principado. La familia Grimaldi despide a uno de sus miembros más queridos, Elizabeth-Ann de Massy, prima hermana de Alberto de Mónaco, quien falleció el pasado 10 de junio a punto de cumplir los 73 años. Esta mañana se han reunido todos frente a la catedral de Montecarlo para darle su último adiós. Todos vestían de riguroso luto, incluyendo las mascarillas protectoras a juego. No han faltado la princesa Charlène así como Carolina de Mónaco y Estefanía de Mónaco. En el caso de la mayor ha escogido la clásica mantilla de encaje negra para cubrirse, al igual que la esposa del príncipe optando por un velo corto. Los más jóvenes de la familia han estado representados por todos los sobrinos del príncipe Alberto.

Junto a ellos estaban visiblemente afectados los dos hijos de la fallecida, Jean-Leonard Taubert-Natta de Massy (de 46 años) y Mélanie-Antoinette de Massy de Lusignan (de 35), fruto de sus dos matrimonios, además de su único nieto, hijo de su primogénito.

Todos han guardado un respetuoso silencio a las puertas de la catedral. Aquellos ciudadanos que han querido darle un último homenaje han podido hacerlo desde el pasado sábado en la capilla ardiente instalada en el palacio oficial de los Grimaldi. Hoy se ha celebrado la misa funeral, en la que se han observado las pertinentes medidas de seguridad, con todos los presentes llevando mascarillas negras y manteniendo las distancias dentro de lo posible. En el caso de Alberto, Charlène y Estefanía, sus mascarillas presentaban el escudo grabado del Principado de Mónaco.

Elizabeth-Ann de Massy era hija de la princesa Antoinette, hermana mayor del príncipe Rainiero, quien murió en 2011. Su muerte se produjo en el hospital Princesa Grace de Mónaco, sin que en el comunicado oficial facilitasen el motivo de su pérdida. La prima de Alberto era una personalidad muy activa dentro de su pequeño Estado, apoyando a colectivos de mujeres, defendiendo los derechos de los animales y mostrando su gran afición por el deporte, en especial por el tenis. También era una invitada habitual en grandes eventos como el Baile de la Rosa.

Era presidenta de la Federación de Tenis de Mónaco y del Rolex Monte-Carlo Masters. De hecho, Rafa Nadal al enterarse de su muerte no tardó en publicar un mensaje de pésame en su cuenta de Twitter, escrito en francés, en el que decía: «Ella siempre ha estado muy unida a nosotros y al mundo del tenis, la vamos a extrañar mucho».