La hija de Carolina de Mónaco participó en un nuevo encuentro literario auspiciado por Chanel, la marca de la que es embajadora.


Las últimas apariciones públicas de Carlota Casiraghi conjugan dos de sus pasiones: la moda y la filosofía. Eso lo consigue gracias a su colaboración con Chanel, firma de la que es embajadora desde principios de año. Pues bien, la exclusiva casa francesa organiza de vez en cuando encuentros literarios en los que convoca a celebridades y autores reconocidos para charlar sobre todo. En la mítica sede parisina de Rue Cambon y con todas los invitadas vestidas de Chanel, como no podía ser de otro modo. Carlota, con chaqueta de tweed (un clásico de la marca), pantalones y mocasines.

Aquí podemos ver su intervención:

La hija de Carolina de Mónaco ha posado para la última campaña de la marca mostrando su belleza y sus indudables dotes como top. Dueña de una belleza que sigue la estela de su madre y de su abuela, Grace Kelly, la joven volvió a hacer gala de sus conocimientos e intereses intelectuales. No olvidemos que Carlota se licenció en Filosofía por la universidad de la Sorbona de París. Curiosamente los mismos estudios que emprendió su madre en su momento. A ambas les apasiona el mundo de las ideas y la reflexión. Hace tiempo incluso concedieron una entrevista en una revista francesa en la que hablaban de todo esto.

A sus 34 años, casada con el productor de cine Dimitri Rassam y madre de dos hijos, Raphaël y Balthazar, Carlota conserva un físico dulce y algo aniñado que contrasta con su poderosa voz. En esta ocasión la acompañaban la historiadora Fanny Arama, la actriz Lyna Khoudri y la escritora Camille Laurens, sobre cuya novela «Fille» («Chica») versaba la conversación. El empoderamiento de la mujer y la condición femenina en los últimos 60 años fueron algunos de los temas centrales de la charla. En un momento, Carlota dice que le llama mucho la atención en la obra la repetición de la frase «es una chica», preguntando a la autora si ella ha tenido menos libertad que un hombre para poder escribir. En definitiva, una conversación que nos trae a la Carlota más intelectual.