El Rey Felipe y la Reina Letizia han asistido este lunes 18 de mayo a la sede que Telefónica tiene en el distrito de Las Tablas de Madrid, para presentar el informa de la Fundación Cotec, acompañado de la directiva de la compañía, aunque respetando en todo momento la distancia mínima de seguridad, según establece el Gobierno para frenar el avance del coronavirus. Una pandemia que ha estado presente en la última aparición pública de los Reyes, no solo en su necesidad de llevar mascarillas y guantes de látex negro, sino también en las propias palabras que el Rey Felipe ha pronunciado en un discurso en el que el Covid-19 ha estado muy presente y que reproducimos a continuación:

«Nunca hubiéramos imaginado ─ni siquiera en la propia Fundación COTEC─ que las circunstancias obligaran a innovar tan… absolutamente… este acto anual sobre innovación. Por eso hoy me dirijo presencialmente a las pocas personas que están aquí, en la sede de Telefónica, y también a todas aquellas que nos están siguiendo por streaming.

Lo primero, además de saludaros, es desearos que estéis bien. Sé que todos compartimos estos días mucho dolor y mucha preocupación, pero creo que también enormes ganas de que toda esta situación ─de tremendo daño en casi todos los órdenes que está produciendo el virus y nuestra lucha por doblegarlo─ termine pronto y seamos capaces de superarla, de encarar la recuperación con ánimo, esperanza y serenidad.

Hemos perdido muchas personas, muchas han sufrido o sufren especialmente; y hemos perdido también mucho de lo logrado en años. Pero el futuro tendremos que seguir construyéndolo; y habremos de hacerlo con inteligencia, con generosidad, y nuevamente con esfuerzo y sacrificio; pensando en las generaciones que nos sucedan: por nuestro país y su porvenir.

Gracias a COTEC, por este nuevo informe que adquiere aún mayor relevancia ante el contexto actual y el enorme reto de recuperación ante la triple crisis (sanitaria, económica y social) que afrontamos.

Gracias a Telefónica, no solo por ceder su sede para esta jornada, sino también por todo el esfuerzo y eficacia que esta compañía ha demostrado y está demostrando de nuevo en esta crisis, donde las telecomunicaciones —como estamos comprobando en este mismo instante— son y van a ser trascendentales en el mundo que ya estamos viviendo, tras el azote pandémico de la COVID-19. Telefónica supo adelantarse a esta necesidad ─y realidad─, con el gran éxito de la expansión en España de la gran red de fibra óptica, la más avanzada de toda Europa; no porque anticipara esta crisis, sino por una clara visión y vocación profunda de estar en vanguardia.

Estoy seguro de que el desafío que vivimos lo superaremos juntos, solidariamente. Vemos muestras de ello a diario: además del inmenso ejemplo que nos han dado todos los profesionales y voluntarios que han respondido desde el primer día a la emergencia, para salvar vidas, para atender los servicios y necesidades básicas y para seguir funcionando como país, como sociedad y como Estado; hemos visto una gran cantidad de iniciativas, también ejemplos de ese esfuerzo compartido, en el mundo empresarial y en la comunidad innovadora.

Es una lista larga que merece todo nuestro reconocimiento y gratitud, pero permitidme que en este acto resalte especialmente aquellas que nuestros “innovadores”, han puesto en marcha en estos meses para hacer frente a la emergencia sanitaria, y para superar el aislamiento, las limitaciones a la movilidad o la dificultad de funcionar “normalmente” como motores de economía y riqueza. Iniciativas que, en no pocos casos, han contado con la participación o el liderazgo de COTEC y de sus miembros (algunos incluso los he podido conocer y seguir puntualmente).

La Reina y yo queremos felicitaros y agradeceros ese empuje que reivindica y demuestra el papel central que desempeña la innovación ─entendida en sentido amplio, como lo hace Cotec─ en la superación de este reto colectivo.

Cambio, conocimiento y valor son los TRES ELEMENTOS ESENCIALES, según se ha señalado desde esta fundación, para poder hablar de un fenómeno innovador. Y durante muchos años sus estudios e iniciativas tenían presente el cambio tecnológico, el conocimiento científico y el valor económico. Era necesario, era prioritario, pero en 2015 descubrimos que no era suficiente.

Y ahora, en estos tiempos convulsos, volvemos a constatar el acierto de COTEC al extender la mirada a otros cambios, otros conocimientos y otros valores. Hoy innovar ya no es una opción; innovar es una obligación.

No cabe duda de que son múltiples los desarrollos digitales, biomédicos y de otras disciplinas que están siendo esenciales para hacer frente a la pandemia, pero su aplicación eficiente exige cambios en la conducta de las personas, en las relaciones entre agentes, en innovaciones organizativas que son fundamentales en la lucha contra el virus.

En sectores tan relevantes como la atención sanitaria o la educación, ambos muy presentes en la agenda de la fundación COTEC, España cuenta con fortalezas tecnológicas muy notables, por ejemplo, en materia de redes y equipamientos. Pero también sabemos ahora que necesitamos entender mejor, cuidar y fortalecer más el factor humano que complementa y que, en realidad, dota de sentido a la máquina, a la técnica. Porque, además, en muchos casos será ese factor humano ‒que no se puede computar, automatizar ni retransmitir‒ el verdadero reto para poder adaptarnos al nuevo escenario.

Respecto a los tipos de conocimiento, pocos hay tan exigentes, transformadores, sistemáticos, y poderosos, en definitiva, como el conocimiento científico. Si en un futuro próximo podemos llegar a estar en condiciones de controlar y vencer plenamente al virus, será gracias a la dedicación de miles de investigadores en laboratorios de nuestro país y del resto del mundo. El apoyo a la ciencia, como nos ha recordado la presidenta de COTEC, es fundamental no sólo para el progreso general de la sociedad sino para poder afrontar con éxito las crisis más virulentas.

En todo caso, la ciencia, siendo el más disruptivo de los conocimientos, no es el único que genera innovación. Hoy quiero referirme también a esa otra actividad innovadora que se nutre de la experiencia, del conocimiento del entorno, la empatía y la intuición, todas esas fuentes informales de sabiduría que explican el éxito de muchas pequeñas y medianas empresas y de tantos trabajadores autónomos que cada día innovan en el ejercicio de su profesión. Lo han hecho para llegar hasta aquí, lo han hecho durante estas semanas en muchos casos dejando a un lado sus propios intereses para ponerse al servicio del bien común y lo volverán hacer, no tengo duda, para superar la adversidad a la que se enfrentan.

Me referiré ahora al tercer elemento que define a la innovación, según Cotec: El valor.

La situación económica que atravesamos es muy compleja e incierta, y sin una economía saneada es difícil avanzar. Pero la riqueza por sí misma no garantiza el progreso social, entendido como el avance solidario e inclusivo de todos los ciudadanos. Por eso, cuando COTEC se refiere a valor lo hace teniendo muy en cuenta que los indicadores económicos a menudo no explican suficientemente todo aquello que nos importa y que nos dignifica.

Seguramente todos hemos meditado estos días sobre estas cuestiones y también sobre la necesidad de integrar o aunar el valor individual y el colectivo. Este será un camino que solo podremos recorrer con innovación y sé que tendremos en COTEC un buen observatorio y un facilitador para lograrlo.

Queridos amigos.

Hoy todos echamos de menos la posibilidad de conversar y estrecharnos la mano; esperemos volver a hacerlo muy pronto. Sin embargo, algo tan habitual como esta videoconferencia hubiera sido imposible hace apenas unos años. Hoy la tecnología nos acerca y nos abre inmensas posibilidades; nos hace comprender también que la realidad es compleja y que las soluciones a los distintos desafíos también lo son.

Vivimos en esa complejidad; un mundo continuo, con fronteras difusas en muchos ámbitos, en el que hasta el organismo más simple –apenas un puñado de genes─ es capaz de desencadenar efectos catastróficos que ponen en jaque a la propia civilización. Se nos estaba olvidando ese “efecto mariposa” del que tanto hemos oído hablar, pero hemos tenido que recordarlo de forma especialmente dura.

Quiero terminar con una reflexión que hace unas semanas la presidenta de Cotec compartía con sus miembros, inspirada por la lectura de una entrevista al premio Nobel de Economía Finn Kydland:

Cristina se refería a un aspecto singular del proceso de reactivación económica relacionado con la relevancia que habrán de tener en él los activos intangibles –un concepto que ya ha sido mencionado en la mesa redonda y que va a centrar la próxima cumbre de COTEC Europa, que se celebrará en Málaga y que tuvimos que aplazar temporalmente.

Finn Kydland hacía notar que, a diferencia de lo que ocurre con otros desastres naturales –como un terremoto o un tsunami-, una pandemia deja intactas las infraestructuras físicas. La llamada “reconstrucción” es, por tanto, en gran medida inmaterial, en la que el talento, nuestra de manera de vivir y actuar, la innovación, la adaptación, la formación y el resto de activos intangibles serán protagonistas.

Aprovechemos, pues, este periodo de transición que nos obligará temporalmente a mantener las distancias físicas para enfocarnos en el valor de lo intangible; en lo que no tocamos, pero sabemos que está ahí, que importa, que nos hace diferentes y puede hacernos mejores tanto en la economía, como en nuestras vidas en general.

Muchas gracias a todos».