La Reina emérita no ha faltado a su cita anual con los Premios Princesa de Asturias. Y lo ha hecho luciendo un original traje de chaqueta y zapatos cómodos.


Sí, también la Reina Sofía ha vuelto. En todos los sentidos. A Asturias, donde cada año desde hace 40 ha venido a disfrutar de sus Premios; a la vida oficial por la puerta grande y al seno de la Familia Real. Hacía justo un año que la veíamos junto a su hijo, el Rey Felipe, su nuera y sus nietas. Las circunstancias sanitarias han retrasado e impedido este reencuentro, que además se produce bajo otro momento personal más delicado para la Casa Real. Mucho se ha hablado durante los últimos meses sobre la supuesta soledad de la Reina Sofía. La marcha del Rey Juan Carlos fuera de España (el pasado 3 de agosto voló a Emiratos Árabes Unidos) dejó a su esposa en una posición incómoda y algo indeterminada. Un hecho ante el cual ella ha sacado fuerzas de flaqueza y dando pasos al frente. Esta ‘reunificación’ en Oviedo es la mejor prueba.

Robert Smith.

La Reina Sofía ha acudido a los Premios con un look atrevido, juvenil. Un traje de chaqueta y falda confeccionado en un original tejido con estampado abstracto, gráfico. En tonos blanco, gris y negro, y sobre el que han brillado impresionantes joyas que ella logra llevar como si nada. Un collar de perlas y un enorme broche sobre la solapa. Eso sí, para caminar, mejor unos zapatos de tacón medio cuadrado.

Así ha sido la entrada de la Familia Real al completo a los Premios Princesa de Asturias:

LA COMENTADA SOLEDAD DE LA REINA EMÉRITA

Lejos de ocultarse, Doña Sofía se dejó ver en un par de salidas durante su último veraneo en Mallorca. Siempre acompañada por su hermana Irene y un matrimonio amigo. Aunque a nadie se le escapó que Doña Sofía no compartió ni un solo acto oficial o privado con los Reyes y sus hijas durante su estancia en las Baleares. Esto fue agrandando la leyenda sobre su soledad, a la que ella, sin embargo, se ha resistido. ¿Cuál ha sido su respuesta? Desplegar  una inusitada actividad: liberando una tortuga en alta mar, limpiando una playa en Málaga, visitando todos los Bancos de Alimentos de Castilla-La Mancha y hasta, anoche mismo, antes de viajar a Oviedo, presidiendo el Premio BMW de Pintura en el Teatro Real de Madrid. ¡Nadie diría que está a punto de cumplir 82 años!

Esta mañana la Reina emérita llegaba al hotel de La Reconquista, una vieja costumbre que tampoco ha variado en este año de cambios, donde la han recibido muchas personas con aplausos y «Vivas». A Doña Sofía le guardan un cariño especial en esta tierra precisamente por su apoyo inquebrantable a la Fundación y a estos galardones a lo largo de sus cuatro décadas de existencia. Llegó vestida de claro, casi blanco, en son de paz, podría decirse. Y por la tarde, para la gran ceremonia, ha escogido un estilismo original, pero muy en su estilo.

¿Cómo iba a faltar ella a los Premios? Desde un palco en el Salón Covadonga ha vuelto a ser testigo privilegiado de la historia de su familia. Ha vuelto a escuchar a su nieta Leonor pronunciando un discurso (el segundo en estos galardones tras su debut el año pasado), como antes lo hizo con su hijo Felipe, y nadie podrá decir que ha abandonado el barco. Su sonrisa perenne, aunque sea bajo la mascarilla, elegancia y actitud, mucha actitud.