Educado, discreto, sociable, respetuoso, resuelto ante la prensa. El talante del hijo de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina lo ha hecho ganarse a todo el país.


Desde que salieron a la luz las fotos de Pablo Urdangarin con Ainhoa Armentia, el foco mediático ha vuelto a ponerse en la familia real. El escándalo que ha llegado como consecuencia de la infidelidad de la infanta Cristina ha puesto en jaque al matrimonio, que anunció este lunes “la interrupción de nuestra relación matrimonial”. Ante el tstunami de informaciones surgidas como consecuencia de la decisión de la pareja, su hijo Pablo Urdangarin se ha alzado como el portavoz familiar. De hecho, es el miembro del clan que más veces se ha pronunciado sobre la crisis del matrimonio.

Cada día lo hemos visto afrontar con enorme entereza y sobrada educación las decenas de preguntas de los medios de comunicación. De la noche a la mañana ha pasado de ser un joven que pasaba desapercibido en la ciudad condal -donde juega en el Barcelona de balonmano- a ser uno de los miembros de la realeza más buscados en internet. También está siendo el más aclamado por el público. La manera en la que ha resuelto el delicado asunto de la deslealtad de su padre y cómo se ha pronunciado delante de las cámaras-siempre remando a favor de los suyos- ha conquistado el corazón de los españoles.

Sí, Pablo Nicolás Sebastián de Todos los Santos Urdangarin y Borbón se ha metido al país entero en el bolsillo. Y se lo ha ganado a pulso. En este artículo repasamos las claves que han hecho que el segundo hijo de los ex duques de Lugo haya alcanzado cotas de popularidad tan elevadas en apenas dos semanas.

1. Una educación ejemplar

Imposible pasar por alto los buenos modales de Pablo Urdangarin. Siempre que se ha topado con la prensa ha dado muestras más que evidentes de la excelente educación que ha recibido. Siempre por delante los «gracias», los «por favor». Y lo que es más difícil para alguien de su edad (tiene solo 21 años): en todo momento le hemos visto escuchando con atención a las preguntas que se le formulaban. Un verdadero acto de generosidad -y de cortesía- para con los medios, a quienes ha recordado incluso: «Entiendo que es vuestro trabajo».

2. Los nervios, a raya

Al nieto de don Juan Carlos y doña Sofía tampoco se le ha visto perder los nervios… que ya es mucho.  En ningún momento le ha dado por salir corriendo o hacerse el despistado para eludir las respuestas, como ha hecho su prima, Victoria Federica, o su tía, la infanta Elena, por poner un par de ejemplos. Uno de los detalles que más han sorprendido ha sido precisamente su capacidad de autocontrol a pesar del chaparrón que le ha caído encima. Chapeau por él.

Pablo Urdangarin casa
Gtres

3. Ha mostrado una sorprendente madurez ante el vendaval

Otra de las claves del ‘éxito’ de Pablo Urdangarin es, sin duda alguna, la madurez que ha demostrado en todo momento. No hay que ser un experto en psicología para saber que esta tiene mucho que ver con la capacidad de adaptación, a la empatía y la templanza. Tres habilidades sociales que el ‘royal’ ha demostrado tener con creces desde que se destapó el romance de su padre con su compañera de trabajo en Imaz & Asociados, adonde entró como parte del acuerdo para conseguir el tercer grado. 

Un ejemplo de esa madurez podemos encontrarla en las declaraciones que hizo cuando se le preguntó si estaría dispuesto a conocer a Ainhoa Armentia, la nueva amiga de su padre. «Si surge la ocasión, sí. No tengo nada que decir, muchas gracias», decía de manera escueta.

4. Respetuoso con los medios de comunicación

«Hola, todo bien, gracias. Estoy llevando todo esto bien, ya estoy acostumbrado a la presión mediática la verdad. Es lo que hay. Estamos todos bien y contentos». Son algunas de las declaraciones que ha hecho Pablo en los últimos días. En tiempo récord ha sido capaz de asumir su nuevo rol como representante de los Urdangarin ante la prensa nacional y extranjera. La presión es enorme, pero tiene muy presente el enorme vínculo que existe entre los medios y la institución a la que representa.

5. Pablo Urdangarin, la imagen que Casa Real necesita

En los últimos tiempos, la Casa Real se ha visto envuelta en polémicas que han hecho temblar sus cimientos. Desde el encarcelamiento de Iñaki Urdangarin por el caso Nóos a la salida de don Juan Carlos de España tras ser investigadas sus cuentas en el extranjero por la Fiscalía del Tribunal Supremo español y también la de Suiza por supuestas irregularidades financieras. Todas ellas se destaparon cuando la examiga del rey emérito, Corinna Larsen, declaró ante el fiscal suizo que el padre de Felipe VI le había donado 65 millones de euros que supuestamente le había regalado el rey de Arabia Abdullah bin Abdulaziz. Se trata de acontecimientos relevantes que, sumados a las fotos del exjugador de balonmano con una nueva acompañante, hacen tambalear la imagen de la Corona.

Cuando sucede algo tan comprometido como lo que ha acontecido en la familia de la infanta Cristina, no resulta tarea fácil saber qué decir. Pablo, en cambio, supo encontrar las palabras adecuadas. La primera vez que se le preguntó por esto confesaba: «Es un tema familiar, son cosas que pasan y lo hablaremos entre nosotros». Como hijo resulta una contestación modélica. Sus padres pueden estar orgullosos. Pero como miembro de la realeza, su conducta es para quitarse el sombrero.

Iñaki Urdangarin familia
© Gtres.

No se sabe a ciencia cierta si Pablo ha actuado asesorado por un experto en comunicación o en relaciones públicas. No lo parece, desde luego. Su manera de obrar ha sido ni más ni menos que la propia de un Borbón. La soltura con la que ha sorteado los embistes y sus ademanes en público recuerdan mucho a la naturalidad de su abuelo y al buen hacer de su tío, el rey Felipe VI, del que parece haber heredado mucho de su talante.

Educado, discreto, elegante, sociable, respetuoso, resuelto ante los medios… Pablo Urdangarin posee una personalidad digna de respeto. Son motivos más que justificados para que cientos de miles de personas hayan aplaudido su comportamiento. También son aspectos que alguien que forma parte de la realeza debe tener. Su imagen intachable es justo lo que la Corona necesita en estos tiempos de crisis.

6. Es guapo y deportista

Quizás la parte más frívola de los encantos de Pablo Urdangarin tienen que ver con aspectos superfluos como lo bien parecido que es o su excelente forma física. No nos engañemos: a todos nos gusta la belleza. Y el chico es guapo a rabiar. Encima, es un deportista de élite. Con todo esto es el remate final para ganarse a la gente. A todo el mundo le gusta este chico.

pablo urdangarin

7. Posee una elegancia innata

Muchas de las cualidades de Pablo Urdangarin las ha cultivado en casa y en los exclusivos colegios en los que ha estudiado. Pero hay un rasgo que trae consigo en el ADN: la elegancia. Su saber estar y su clase lo lleva en la sangre. Y no hablamos de sangre real, en absoluto. La soltura y el donaire del que ha hecho alarde es cosa suya. Y es otra de las claves de la conexión que ha conseguido con el público.

En definitiva, cada vez que abre la boca, Pablo no hace más que sumar ‘puntos’ y dejar claro que públicamente se ha convertido en el verdadero cabeza de familia. Al menos ante los medios. Le ha tocado bailar con la más fea y, a la vista está, lo está haciendo de maravilla.

¿Cuándo nació Pablo Urdangarin?

El segundo hijo de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin nació el 6 de diciembre de 2000 en la Clínica Teknon de Barcelona a las 22:50 horas. Pesó 3,800 gramos y midió 54,5 centímetros al nacer y se convirtió en el cuarto nieto de los reyes don Juan Carlo y doña Sofía.