La tristeza de la monarca, en su reaparición tras ocho días de luto, ha marcado el sobrio adiós al duque de Edimburgo.


Este sábado, se ha celebrado en la capilla de San Jorge de Windsor el último adiós a Felipe de Edimburgo, quien fallecía el pasado 9 de abril a los 99 años. Un funeral marcado por la última voluntad del marido de la reina Isabel II y que ha supuesto la reaparición de la soberana tras los ocho días de luto y refugio que debía guardar, tal y como recoge el protocolo. La tristeza de la monarca, así como una carta manuscrita hacia su marido, ha marcado el triste adiós al duque.

YouTube

Como reza el protocolo, la reina Isabel II ha seguido el féretro de su marido en coche, justo detrás de la comitiva fúnebre que presidía la princesa Ana y Carlos de Inglaterra, y en la que hemos podido ver a los príncipes Guillermo y Harry, cumpliendo así con la promesa que le hicieron a su abuelo años atrás. De la misma forma, la soberana salía del castillo de Windsor mientras sonaba el himno nacional y se detuvo junto al ataúd de su marido para guardar el minuto de silencio correspondiente mientras que se disparaban los cañones y sonaban las campanas en honor al duque. 

El último adiós al duque de Edimburgo ha estado regido por las últimas voluntades del difunto. Así, hemos podido ver cómo se ha portado su ataúd en un Land Rover que él mismo llegó a diseñar. Además, el ataúd estaba cubierto con su estandarte personal y se podía ver la gorra de la Marina y el bastón de mando de Mariscal de Campo.

Las restricciones por la pandemia han marcado de lleno el último adiós a Felipe de Edimburgo. Así, hemos podido ver a todos los miembros de la Familia Real Británica portando una mascarilla negra dentro de la Iglesia en la que se ha celebrado el funeral. De la misma forma, la imagen de la capilla completamente vacía ha sido una imagen destacable que poco tiene que ver con otras celebraciones familiares que provocaron que todos los asientos estuvieran completos.

La reina de Inglaterra se despide del amor de su vida

YouTube

La reina se secó las lágrimas e inclinó la cabeza haciendo una reverencia mientras acompañaba al féretro de su marido en el último viaje desde el castillo de Windsor hasta la capilla de San Jorge. Mientras tanto, su hijo, Carlos de Inglaterra caminaba detrás del ataúd de su padre visiblemente emocionando y con lágrimas cayendo por sus mejillas.

Unas horas después de la muerte de Felipe de Edimburgo, y también a través de la cuenta oficial de la Familia Real en Instagram, la reina rompía su silencio y le dedicaba unas bonitas palabras al que fuera su alma gemela. La soberana, junto a una bonita y reciente imagen de ambos, ha echado la vista atrás y se ha remontado a sus Bodas de Oro para homenajear al duque de Edimburgo. «Él ha sido, sencillamente, mi principal fuerza y estabilidad en todos estos años. Yo, y toda su familia, este y muchos otros países, tenemos una deuda mayor con él que nunca hubiera reclamado o que jamás sabría», se podía leer. De la misma forma, también se ha destacado los 70 años de servicio que Felipe de Edimburgo tuvo con la corona y han resaltado la figura de «consorte devoto».