El desfile del Trooping the Colour ha finalizado con el mejor colofón posible: con la Familia Real británica saliendo al balcón del palacio de Buckingham para saludar a su pueblo y así compartir con ellos la alegría por el comienzo de los festejos del Jubileo de Platino de la reina Isabel.

Así ponían el broche de oro a esta ceremonia, con la que además se celebra el cumpleaños de la soberana de forma oficial. Isabel II, a sus 96 años, ha ocupado el centro del balcón apoyada en su bastón, como matriarca todopoderosa de la familia Windsor. Tras ella han ido saliendo el resto de sus familiares hasta quedar arropada por completo. En total, 18 personas invitadas al balcón (en 2019 fueron 40).

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Gtres.

Estaban su hijo y heredero, el príncipe Carlos, con su esposa, Camilla de Cornualles; y el príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono, con su mujer, Kate Middleton, y sus tres hijos: los príncipes George, Charlotte y Louis. También se encontraban la princesa Ana y su marido, Timothy Laurence; el príncipe Eduardo de Inglaterra y su esposa, Sophie de Wessex, con sus dos hijos, Lady Louise y el vizconde de Severn; su primo el duque de Kent (que la ha acompañado durante el saludo en el desfile militar) y la hermana de este, la princesa Alexandra; y su primo el duque de Gloucester con su esposa.

Pero aparte de la soberana, sin duda, los otros grandes protagonistas de la jornada han sido los Windsor más jóvenes. Y es que los hijos de los duques de Cambridge nos han regalado todo un repertorio de gestos infantiles mientras disfrutaban de la tradicional exhibición aérea de la RAF.

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Y el benjamín en particular, el príncipe Louis, quien a sus cuatro años, no podía ocultar su excitación infantil. Situado al lado de su bisabuela, el niño no dejaba de saludar y gesticular… Se tapaba los oídos por el ruido y de vez en cuando le preguntaba a la reina por algunos detalles, que esta atendía con paciencia. «Mira todo ese humo ahí arriba», le decía la monarca. Una imagen preciosa de dos generaciones juntas separadas por casi un siglo.

Aquí solo faltaban el príncipe Andrés y el príncipe Harry y su familia, quienes al abandonar la realeza de manera activa, han tenido que permanecer en un segundo plano. Aún así se les ha podido captar en los ventanales, y en particular a una Meghan muy cariñosa con las hijas de Peter Philips y Zara Tindall, hijos de la princesa Ana, a quienes ha llegado a mandar callar poniendo su dedo sobre la boca.

Fuera del balcón también estaban otros miembros de los Windsor, como Beatriz de York, a quien hemos pillado asomada por una ventana observándolo todo, junto a otros de los pequeños bisnietos de la soberana.