El Príncipe Carlos de Inglaterra ya tiene su propia receta para combatir el revuelo generado tras el Megxit. ¿Su fórmula? Trabajo, trabajo y trabajo. El Heredero al Trono de Inglaterra coincide con su madre, la Reina Isabel, en que solo hay una salida para salvar el barco tras la crisis generada por la dimisión del Príncipe Harry y Meghan Markle. Y ésta consiste en seguir adelante con los compromisos de la Familia Real británica.

Haciendo oídos sordos al revuelo tras la dimisión de los duques de Sussex

El príncipe Carlos se encuentra en Israel, adonde ha viajado para participar en los actos conmemorativos de los 75 años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. Allí ha participado en el V Foro Mundial del Holocausto. Y ha visitado diversos lugares del país, como la mezquita de Omar, próxima al Santo Sepulcro, en el Barrio Cristiano de la ciudad vieja de Jerusalén. O la Casa Nova, un antiguo palacio de piedra en la que los franciscanos de Tierra Santa ofrecen, desde hace más de ochocientos años, hospedaje a los peregrinos. También se ha encontrado con personalidades destacadas de Israel. Uno de ellos, Teófilo III, líder espiritual y actual patriarca de la Iglesia Ortodoxa en Jerusalén.

Su viaje está siendo la mejor medicina posible para curar el mal que padece la familia Windsor. Desde que los duques de Sussex anunciaran, el pasado 8 de enero, su deseo de dejar su labor institucional en el seno de Buckingham, la crisis en palacio es evidente.

La tormenta generada por el ‘Megxit’

«Tras muchos meses de reflexión y debates internos, hemos optado por hacer una transición este año para comenzar a forjar un nuevo papel de manera paulatina dentro de esta institución. Tenemos la intención de dar un paso atrás como miembros ‘Senior’ de la Familia Real y trabajar para ser financieramente independientes, mientras continuamos apoyando plenamente a Su Majestad la Reina», explicaba la pareja en su comunicado.

Lo que vino después es bien conocido. Una tensa reunión familiar en Sandringham House para debatir los «asuntos complejos» relacionados con la marcha de Harry y Meghan. Numerosos quebraderos de cabeza para la soberana británica, que ha apoyado públicamente la decisión de su nieto y su mujer. «Si bien hubiéramos preferido que siguieran siendo miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo, respetamos y entendemos su deseo de vivir una vida más independiente como familia sin dejar de ser una parte valiosa de mi familia. Harry y Meghan han dejado en claro que no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas», decía el comunicado de la Reina.

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