Los dos hermanos han dejado atrás las rencillas familiares y han puesto fecha a su próximo encuentro para rendirle homenaje a su madre.


La decisión histórica de los duques de Sussex de dar un paso atrás en la familia real británica y comenzar una nueva vida en Los Ángeles marcó un antes y un después en la relación de los hijos de Carlos de Inglaterra, el príncipe Guillermo y Harry de Inglaterra. A pesar de sus diferencias, los nietos de la reina Isabel II dejaron atrás sus rencillas familiares e intentaron estar más unidos que nunca cuando el hijo de la soberana dio positivo por coronavirus.

La relación entre los dos hermanos no pasa por su mejor momento, tal y como el propio marido de Meghan Markle explicó en una entrevista en ITV durante uno de sus viajes oficiales a África. Unas declaraciones que dinamitaron la buena relación que ambos mantenían. Ahora, con la distancia de por medio y en medio de la emergencia sanitaria que está viviendo el mundo, Harry y Guillermo han vuelto a dejar aparcadas sus diferencias y han lanzado un comunicado para rendirle homenaje a su madre, Diana de Gales.

En concreto, a pocos días de que se celebre el 23 aniversario de la trágica muerte de Lady Di, el duque de Cambridge y el duque de Sussex han confirmado que el próximo 1 de julio, día en el que su madre cumpliría 60 años, inaugurarán una estatua que encargaron hace tres años para conmemorar a la princesa de Gales.

Así, los dos hermanos volverán a coincidir en un acto que tendrá lugar en el Suken Garden que se encuentra frente al Palacio de Kensington. Cabe destacar que el lugar elegido tiene un gran simbolismo puesto que fue allí donde el príncipe Harry y Meghan Markle posaron ante las cámaras minutos después de que se anunciara su compromiso.

Un proyecto que comenzó hace tres años

En el comunicado, Guillermo y Harry hacen hincapié en su deseo de que la estatua ayude a todos los visitantes a que reflexionen sobre la vida de Lady Di y su legado. Además, señalan que ha habido muchos avances en las diferentes etapas de diseño de la estatua desde que se anunciara hace tres años. Sin embargo, la crisis del coronavirus ha retrasado su instalación.

«Han pasado 20 años desde la muerte de nuestra madre y es el momento adecuado para reconocer el impacto positivo que tuvo en Reino Unido y en todo el mundo con una estatua», fueron las palabras que los hermanos pronunciaron en 2017 para anunciar el proyecto conjunto.

Harry y Meghan, utilizados por la Familia Real Británica

Ocho meses después del anuncio que mantuvo en vilo no solo a Reino Unido, sino también al resto del mundo, su salida sigue dando qué hablar. Y más aún, cuando el libro «Finding Freedom» («Buscando la libertad»), en el que se cuenta toda la verdad sobre su decisión, ha salido a la luz. Los autores (y corresponsales de la realeza) Omid Scobie y Carolyn Durand, han asegurado que la salida de los Sussex de la Casa Real estuvo motivada por las tensiones que había dentro de la institución y los celos de la pareja hacia los duques de Cambridge, el príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Harry y Meghan no estaban a gusto dentro de la Familia Real. El matrimonio estaba frustrado y no comprendía que después de haberse volcado con la monarquía (hasta el punto que Markle dejó su carrera como actriz para centrarse en su nueva vida) «los mejores papales oficiales» se lo llevaran los duques de Cambridge.

Además, se pone de manifiesto las continuas luchas del príncipe Harry para poder ver a su abuela, Isabel II, después del anuncio de su marcha. En concreto, el hijo del príncipe Carlos llegó a pensar que se le prohibió ver a la monarca después de comunicar su decisión puesto que durante esas semanas hubo un sinfín de «luchas internas y se miró bajo lupa el papel real de la pareja«.

En el libro «Finding Freedom» se recoge los temores y sensaciones del príncipe Harry, quien asegura que se sentía «desprotegido y despreciado dentro de los muros de palacio por ser demasiado sensible y directo». Además, hacen hincapié en que la relación entre los hermanos no es la ideal y Harry ha trasmitido su descontento después de que el príncipe Guillermo «le ignorara» en el evento que tuvo lugar en la Abadía de Westminster.