Los hermanos protagonizan el cortejo fúnebre de su abuelo, el duque de Edimburgo, caminando separados y sin mirarse, con su primo en medio.


El momento ha llegado. Más allá de despedir como se merece al duque de Edimburgo, si por algo el funeral del marido de la reina Isabel ha acaparado toda la atención es porque ha supuesto también el reencuentro entre el príncipe Guillermo y el príncipe Harry. Más de un año después de verse las caras por última vez, y tras haber atravesado el difícil proceso del Megxit con polémicas declaraciones incluidas, los hermanos han vuelto a mirarse a los ojos. ¿O no?

Cuando se ha iniciado el solemne cortejo fúnebre tras el féretro, todos los focos estaban puestos en los hijos de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales. ¿Cómo aparecerían en público? ¿Se saludarían? ¿Hablarían? Ya sabíamos con anterioridad que Guillermo y Harry no caminarían juntos durante la procesión y tampoco dentro de la iglesia, ni se sentarían juntos, lo cual ha puesto encima de la mesa la verdadera situación: ahora mismo los hermanos atraviesan un momento de tensión que ni siquiera han podido superar en las exequias de su querido abuelo.

SU PRIMO PETER PHILLIPS, ENTRE ELLOS

El mundo les miraba, les observaba, y por encima de sus rencillas estaba rendir tributo a Felipe de Edimburgo. Sin embargo, ninguno ha dedicado un gesto de más que sirviese a interpretaciones. Vestidos con chaqué de luto con sus medallas y condecoraciones, muy serios y mirando al frente, mientras su primo hermano, Peter Phillips, hijo mayor de la princesa Ana, ejercía de ‘muro de contención’ entre ellos. Y así durante los casi 10 minutos de cortejo a pie hasta las escaleras de la capilla de San Jorge de Windsor.

Gtres.

Una vez allí, la comitiva ha entrado en el templo en una fila de a dos. Ellos de nuevo han entrado por separado. Guillermo junto a su primo, y el príncipe Harry situado por detrás del príncipe Guillermo. Posteriormente han ocupado sus asientos, lejos el uno del otro. Cada uno en un lado del pasillo.

Todavía está muy reciente la entrevista concedida por el príncipe Harry y Meghan Markle en la televisión estadounidense. En ella fueron muy duros: Harry habló de que su padre y su hermano estaban «atrapados» en el sistema; Meghan deslizó los matices racistas de un comentario sobre su primer hijo… Airear los trapos sucios de la familia tiene un coste, y quizás el mayor precio lo han pagado Guillermo y Harry.

PRESCINDIENDO DEL UNIFORME MILITAR PARA NO MOLESTAR A HARRY

El propio duque de Sussex aseguró que la relación entre ambos, que ya venía deteriorada a raíz de su decisión de abandonar la primera línea de la realeza británica, estaba en «suspenso». Un océano les separaba (Guillermo en Londres; Harry en California) y además las aguas estaban revueltas. Tanto que el regreso del ‘hijo pródigo’ a casa para este funeral no ha servido exactamente para acercar posiciones. Meghan Markle se ha quedado en Los Ángeles debido a su avanzado embarazo. Una excelente excusa para no encontrarse con su familia política, a la que no ha dudado en desairar.

Consciente de la situación, la propia reina Isabel ha decidido que fuera de este modo. Peter Phillips, el mayor de los nietos reales, siempre ha sido muy cercano a ellos y quizás por eso le ha elegido como ‘mediador’ entre ellos. La soberana también ha tenido que decidir sobre la vestimenta, descartando el uso de uniformes militares para evitar más polémicas (al príncipe Harry le ha retirado sus títulos militares y su hijo Andrés está pendiente del caso del pedófilo Epstein).