El príncipe Guillermo y Kate Middleton regresan a escena en una granja, pero no están tan sonrientes como siempre.


El príncipe Guillermo de Inglaterra y su esposa, Kate Middleton, han retomado su agenda conjunta hoy mismo. Y ha sido para visitar una granja en Gales. A priori este era uno de estos temas que tanto les gustan, donde pueden estar en contacto con el campo y sus gentes y conocer de primera mano las labores agrícolas esenciales. Sin embargo, cuando esperábamos encontrarnos todo sonrisas, nos ha llamado la atención una mayor seriedad en sus gestos.

La pareja ha acudido a la Pant Farm, una granja familiar situada cerca de Abergavenny, que promueve productos locales y prácticas sostenibles. Con un estilo informal y campestre para la ocasión, los duques de Cambridge se han interesado por su gestión charlando con sus responsables.

Por supuesto, también han recorrido las instalaciones, haciendo una parada muy especial con las cabras. Y es que desde hace veinte años allí extraen la leche que luego sirven a los productores locales de queso.

Gtres.

La cita coincidía con el día de San David, que se celebra este 1 de marzo, motivo por el cual tanto Guillermo como Kate lucían en su solapa un broche de flor de narciso, cuya aparición a principios de primavera es el símbolo del optimismo de la naturaleza.

Lo que no parecía tan optimista eran los gestos del matrimonio. Si normalmente son todo risas y buen humor, en esta ocasión les hemos visto menos animados. E incluso durante el paseo por la granja se les ha podido captar un poco cariacontecidos.

Gtres.

Solo cuando han dado de comer a los cabritos, Kate especialmente, no han podido evitar las risas y los momentos más tiernos.

El príncipe Guillermo y Kate Middleton han visitado estos días a la reina Isabel en Windsor mientras la soberana continúa convaleciente por su reciente positivo en coronavirus. Su avanzada edad, de casi 96 años, ha hecho que aumente la preocupación, aunque desde Buckingham se han apresurado a destacar que tenía síntomas leves, parecidos a un resfriado.

Aún así, una vez respetados los tiempos de cuarentena, el matrimonio ha querido ser de los primeros de comprobarlo en persona. Así ha trascendido que los duques y sus tres hijos estuvieron con la monarca, y no en el propio castillo de Windsor, sino en Frogmore Cottage, la que fuera antigua y fugaz residencia del príncipe Harry y Meghan Markle.

No ha habido imágenes públicas de este encuentro. Solo se sabe que Isabel II por el momento no retoma sus compromisos oficiales y que, de hecho, se ha cancelado la importante recepción al Cuerpo Diplomático, que hubiera debido celebrarse el 2 de marzo.

Si hablamos de agenda, a finales de marzo, Guillermo y Kate tienen por delante un importante viaje oficial al Caribe. Muchos días por delante para seguir desplegando su ‘magia’ y demostrar por qué son el gran valor de futuro de la familia Windsor.