Sin el tradicional desfile militar, la Corona británica conmemoraba el fin de la I Guerra Mundial y recordaba de forma solemne a los caídos.


La pandemia ha cambiado por completo nuestras rutinas, también las de la realeza. La familia real más regia de la vieja Europa llevaba meses sin reunirse casi al completo y lo ha hecho con motivo del Día del Armisticio. Una celebración en la que hemos vuelto a ver a la reina Isabel II y que se ha vivido siguiendo escrupulosamente las nuevas medidas de seguridad.

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Sin el tradicional desfile militar, la Corona británica se daba cita en Whitehall en esta jornada en la que se conmemora el fin de la I Guerra Mundial y donde se recuerda de forma solemne a los caídos. Todos los asistentes lucían en la solapa la tradicional amapola roja, la única flor que crecía en los prados franceses cuando tuvo lugar la guerra.

Se ha rendido tributo dejando diversas corones en el Cenotafio, el monumento a los caídos. El príncipe Carlos y su hijo, el príncipe Guillermo, han sido algunos de los encargados de dejar las flores. Entre los presentes, diversas autoridades como Boris Johnson, primer ministro británico. Los reporteros gráficos captaban las imágenes de la jornada en la que se ha respetado al máximo la distancia de seguridad. En el balcón de la Oficina de Asuntos Exteriores, se dejaban ver la duquesa de Cambridge y la duquesa de Cornualles, cada una a cada lado. En un balcón colindante aparecía la Reina.

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Kate Middleton se convertía en una de las más elegantes con un abrigo de inspiración militar con cuello alzado y hombreras con flecos. Lucía un sofisticado tocado a conjunto y un moño bajo. Por su parte, la reina Isabel II vivía la jornada acompañada por su asistenta también de riguroso negro.

Este año se ha echado en falta a los duques de Sussex. El matrimonio decidió alejarse de la primera línea de la realeza británica y a principios de este año inició una nueva vida en Los Ángeles junto a su hijo Archie.

La soberana con mascarilla

Esta misma semana, la monarca, de 94 años, sorprendía por primera vez con una mascarilla. La soberana lucía una negra con ribetes blancos y lo hacía en un lugar que se ha convertido en un símbolo de duelo en el país. «La reina conmemoró el centenario del entierro del Soldado Desconocido en la Abadía de Westminster esta semana, en un tributo personal antes del Domingo del Recuerdo», se afirmaba de forma oficial desde el Palacio de Buckingham.

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No se trataba de la primera vez en la que veíamos a la Reina en los últimos meses. Reapareció el pasado 15 de octubre, pero en aquella ocasión lo hizo sin mascarilla durante una visita al parque científico de Porton Down situado en la localidad de Porton, en el condado de Wiltshire. En aquella ocasión acudía junto a su nieto, el príncipe Guillermo.