El príncipe Harry no solo ha decidido dejar de formar parte del núcleo duro de la familia real británica, iniciando una andadura profesional autónoma y sin dar explicaciones a nadie, sino que además ahora se ha quitado el título en público. El nieto de la Reina Isabel II sigue poniendo en jaque a su familia y la última evidencia la ha dejado durante su participación en un ciclo de conferencias sobre turismo celebrada en Edimburgo, donde ha querido dejar una cosa bien clara: ya no es príncipe.

Aunque siempre ostentará el título por nacimiento, el duque de Sussex aclaró a los asistentes un punto importante: “Llámenme solo Harry”. Un gesto que podría evidenciar tan solo cercanía y cordialidad con sus interlocutores, pero que tiene un trasfondo aún mayor, debido a que este cambio en la forma en la que desea ser tratado se ha producido en el marco de su desvinculación de la familia real, para comenzar a rentabilizar su figura de manera privada y sin tener que dar explicaciones sobre lo que cobra, hace o piensa.

El príncipe Harry tan solo cambia de forma de dirigirse hacia él y de facturar sus intervenciones en público, pero no en su esencia. Esto lo ha querido bien claro en sus colaboraciones, mostrando de nuevo su preocupación por los más desfavorecidos y aquellos que se encuentran en una situación de inferioridad de manera injustificada. No quiere ser una estrella, aunque lo sea, por eso en la cumbre de turismo de Edimburgo saludó a todo el mundo como si fuese uno más, a la vez que escuchaba las ponencias de sus compañeros con atención y mucho respeto.

La parte que defendió el príncipe Harry en su discurso era la necesidad de concienciar sobre un turismo sostenible. Ese en el que se respete el lugar al que se viaja, minimizando el impacto medioambiental del traslado masivo de turistas a lugares únicos del mundo, amenazados con tantas visitas. Eso sí, quizá él no sea el mejor ejemplo, dado que ha recibido grandes críticas por desplazarse en jet privado, sabiendo lo mucho que contaminan estos vuelos.