El duque de Edimburgo, a punto de cumplir 99 años, ha reaparecido públicamente para enviar un mensaje a los sanitarios del Reino Unido.


El duque de Edimburgo se ha sumado a los mensajes de apoyo a los profesionales de la sanidad que otros miembros de la Familia Real Británica han hecho públicos recientemente. El marido de la Reina Isabel II ha enviado unas palabras de apoyo a todas las personas que batallan para frenar el avance de la pandemia en todo el mundo.

«Al acercarnos a la Semana Mundial de la Inmunización, quería reconocer el trabajo vital y urgente que están realizando tantos para hacer frente a la pandemia; por los profesionales médicos y científicos, en universidades e instituciones de investigación, todos unidos para protegernos de Covid-19«. Con estas palabras, emitidas a través de un comunicado, el padre del Príncipe Carlos de Inglaterra ha reaparecido ante la ciudadanía.

«En nombre de quienes permanecemos seguros y en casa, también quiero agradecer a todos los trabajadores clave que aseguran que la infraestructura de nuestra vida continúe; el personal y los voluntarios que trabajan en la producción y distribución de alimentos,  aquellos que mantienen en funcionamiento el servicio postal y de mensajería, y aquellos que hacen posible que la basura siga siendo recogida», ha subrayado.

De este modo, el príncipe Felipe ha emulado a su esposa, quien lanzó un mensaje de apoyo al pueblo británico por la crisis sanitaria global. «Espero que en los próximos años, todos podamos sentirnos orgullosos de cómo respondimos ante este desafío. Todo para que los que vengan después de nosotros puedan hablar de lo fuerte que fue esta generación. Con todos los atributos que caracteriza al país: disciplina, tranquilos rasgos resolutivos, el buen humor y compañerismo», decía el pasado 5 de abril desde el Salón Blanco del castillo de Windsor.

Aislado en el castillo de Windsor junto a la reina

«Estoy segura de que la nación se unirá a mí para decirles que apreciamos lo que hacen y que cada hora de su duro trabajo nos acerca a volver a tiempos mejores», apuntaba la monarca en un mensaje sin precedentes, ya que normalmente solo se dirige a sus súbditos con motivo del mensaje de Navidad.

El duque de Edimburgo se jubiló en 2017. A partir del verano de aquel año dejó de cumplir con compromisos oficiales de la agenda de Buckingham. Y se retiró a vivir a Wood Farm, una casa situada en la finca que la familia real posee en Sandringham

Debido a su avanzada edad, el duque se trasladó al castillo de Windsor, situado a las afueras de Londres, después de ser decretado el confinamiento en el Reino Unido. Allí también se encuentra la reina Isabel II. Durante el periodo que ha durado el aislamiento, la Reina sigue trabajando y manteniendo sus tradicionales reuniones semanales con el primer ministro británico mediante conversaciones telefónicas, con el que habla cada miércoles. También mantiene contacto con sus familiares a través de videoconferencias.

Tuvo que pedir disculpas públicamente

El marido de la soberana británica fue visto por por última vez en público en la boda de Gabriella Windsor en mayo de 2019. Cuatro meses antes protagonizó un bochornoso incidente que provocó una nueva grieta en la imagen pública de los Windsor. Mientras conducía su propio vehículo en las inmediaciones de Sandringham colisionó con un coche. En él viajaban dos mujeres, de 45 y 28 años, así como un bebé de nueve meses. Todos fueron trasladados al hospital. Por suerte ninguno sufrió heridas de gravedad. Pero su imprudencia al volante levantó ampollas en la opinión pública y no le quedó más remedio que entonar el ‘mea culpa’.

Así, el marido de la Reina Isabel II pidió disculpas públicamente a las ocupantes del vehículo que colisionó contra el suyo el 17 de enero de 2019. «Me gustaría que supieran cuánto lamento mi participación en el accidente en la encrucijada de Babingley. El sol brillaba sobre la carretera principal. En condiciones normales, no tendría ninguna dificultad en ver el tráfico que viene de la dirección de Dersingham, pero solo puedo imaginar que no vi venir el coche y estoy muy arrepentido. Me sentí muy afectado después del accidente, pero también aliviado, ya que ninguno de ustedes resultó gravemente herido. Cuando la multitud comenzó a agolparse, un oficial de la policía local me recomendó que regresara a Sandringham. A partir de ese momento me enteré de que una de ustedes se lesionó el brazo.Lamento profundamente esta lesión. Le deseo una pronta recuperación de esta experiencia tan angustiosa», rezaba el documento que recogía su perdón.