El marido de la reina Isabel sigue muy vivo en el recuerdo de la familia, y ahora también gracias a una emotiva exposición con 150 objetos personales.


Si hace unos días se inauguró en Londres una exposición donde se muestra el vestido de novia de Diana de Gales, ahora le toca el turno al  duque de Edimburgo, según acaban de anunciar desde Buckingham. Mientras la  reina Isabel II de Inglaterra aún llora la pérdida del que ha sido su marido durante 73 años, fallecido el pasado 9 de abril, en los próximos días se abrirá otra exposición para honrar su vida y su memoria coincidiendo con el que hubiera sido su 100 cumpleaños. El castillo de Windsor y el palacio escocés de Holyroodhouse serán las sedes de una retrospectiva dedicada al consorte que más años ha servido a la realeza británica y para la que se ha logrado reunir hasta 150 objetos personales.

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«Príncipe Felipe: una celebración» es el título de la exposición que se podrá disfrutar en Windsor a partir del próximo 24 de junio y hasta el 20 de septiembre. Precisamente en dicho castillo dio su último suspiro y allí se encuentra enterrado.

En la muestra se hace un recorrido desde los inicios del duque en la carrera naval hasta su papel al lado de la soberana. También se incide en su labor como patrón de un amplio rango de asociaciones que tienen que ver con el deporte, la ciencia, la industria, el medioambiente, el arte y los jóvenes.

Royal Trust.

Un punto importante tiene que ver con la función del duque en la Coronación de su esposa, en 1953, para la que él se empeñó en que fuera retransmitida por televisión. Por ese motivo se expone la silla ceremonial de Estado en la que se sentó el marido de la reina Isabel, además de la capa de terciopelo y armiño y la corona que portó en aquella ocasión.

Un mes más tarde, el próximo 23 de julio, otra muestra complementaria abrirá sus puertas en el palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo. Esta se podrá ver hasta el 31 de octubre de 2021.

Royal Trust.

Lo más interesante es que estas exposiciones suponen acercarse a la figura del duque de Edimburgo desde una perspectiva más física, a través de las cosas que le gustaban y que denotaban los gustos exquisitos y a veces hasta extravagantes del marido de la reina.

Así se puede ver un enfriador de vino con forma de insecto o un tocado de plumas ceremonial indio, con las letras H.R.H (His Royal Highness), fruto de sus numerosos viajes por el mundo a lo largo de su vida oficial. También las invitaciones y el menú de su boda en 1947 y hasta su diario de a bordo escrito de su puño y letra cuando, en plena II Guerra Mundial, participó en la batalla del Cabo Matapan en las costas de Grecia.

La muerte del patriarca de los Windsor les ha dejado un «enorme vacío», según reconoció la reina Isabel en un mensaje público, pero les queda el consuelo de celebrar una vida plena y rica de experiencias.