Ernesto de Hannover disfruta de sus vacaciones en España junto a su hijo Christian y sus dos nietos, con los que le vemos ejercer de abuelo por primera vez.


Ernesto de Hannover muchas veces aparece en los medios por motivos desagradables (detenido y condenado por agredir a dos policías, en disputas familiares con su hijo mayor…), pero en esta ocasión tenemos que felicitarle por justamente lo contrario. El príncipe alemán ha reaparecido como nunca antes le habíamos visto: feliz, relajado y de vacaciones familiares en España.

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La paradisíaca isla de Formentera ha sido su destino, y en ella está disfrutando de unos días inolvidables, porque además no está solo. Su hijo Christian, el menor de los dos que tuvo de su primer matrimonio con Chantal Hochuli, le ha invitado a estar con su familia. Eso incluye a sus dos hijos, los mellizos Nicolás y Sofía, nacidos hace un año fruto de su matrimonio con Sassa de Osma, con los que reside en Madrid. Y es junto a los pequeños cuando hemos podido ver a Ernesto, por primera vez, ejerciendo de abuelo.

Ernesto de Hannover, de 67 años y visiblemente más delgado, abandonó hace poco más de una semana la exclusiva clínica de rehabilitación austriaca en la que había ingresado para superar sus problemas con el alcohol, lo que unido a otros de salud hace que el aristócrata no esté atravesando su mejor momento físico. Sin embargo, estas imágenes dan lugar a la esperanza de que, rodeado de los suyos y en un ambiente cálido en todos los sentidos, el príncipe pueda avanzar en el camino de la recuperación.

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El exmarido de Carolina de Mónaco aprovechó para bañarse en las transparentes aguas de Formentera junto a Christian y sus nietos, y nos ha dejado momentos completamente inéditos derrochando ternura y juegos con los niños. Una imagen muy distinta del a menudo iracundo príncipe que pierde los papeles.

Durante estas vacaciones también se encuentran con ellos la madre de Sassa de Osma, Elizabeth Foy Vásquez, y uno de los hermanos de la joven, quienes han sido fotografiados con el patriarca.

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Ernesto de Hannover lleva más de una semana en la isla balear, vecina de Ibiza, recargándose de energía, sol, mar y familia. El pasado marzo de este año fue condenado a 10 meses de prisión bajo libertad condicional y en junio ingresó en la clínica Vivamayr de Austria. Su estancia parece que ha sido muy breve, dadas las circunstancias, pero al menos se sabe que su hijo Christian le tiene ‘vigilado’.

Hay que recordar que con su primogénito, Ernesto Augusto de Hannover, heredero del título y jefe de la Casa Güelfa, ahora mismo mantiene una agria relación. A principios de este año Ernesto le acusó de ingrato y de estar gestionando mal el patrimonio familiar que decidió donarle en vida. Por ello le solicitaba en los tribunales varios castillos y cuatro millones de euros.