La Reina Letizia afronta el segundo y último día de su viaje de cooperación en Mauritania. Y las primeras imágenes que nos llegan desde allí son espectaculares. La consorte continúa su labor vestida de cooperante, pero en una jornada que ha comenzado con ciertas dificultades climáticas. Nada menos que en mitad de una tormenta del desierto.

La Reina ha visitado el «Centro de Innovación Agrícola Reina Letizia», en el que actualmente participan alrededor de 130 familias. Al igual que ayer, se ha puesto una camisa blanca, que esta vez ha combinado con unos pantalones pitillo en verde militar, que ya se ha llevado a anteriores viajes de este tipo.

El terreno pedía botas fuertes, y botas lleva. Las mismas de ayer también. Un modelo a media caña de cordones y con suela track.

Casa de S.M. el Rey.
Casa de S.M. el Rey.

Por otro lado no le faltaba su chaleco rojo oficial de la Cooperación Española. No se lo quita. Y hoy, la verdad, le resultaba de lo más práctico para resistir las fuertes rachas de viento y arena que le venían.

Por eso mismo, la Reina Letizia ha tenido que volver a recuperar la mascarilla, pero más como elemento protector contra las inclemencias que contra el virus. También ha optado por ponerse unas gafas de sol (un modelo de Carolina Herrera), que parece producto de la improvisación y la necesidad, pues son demasiado glamourosas para este look de campaña.

El desierto del Sahara ocupa casi todo el territorio de Mauritania y no era extraño que en algún momento la soberana se adentrara en él. Toda una experiencia para la que iba vestida como se debe, casi como una aventurera de las de antaño.

Casa de S.M. el Rey.
Casa de S.M. el Rey.

Posteriormente, la Reina ha visitado un centro de emergencias SAMU, donde las circunstancias climatológicas eran más apacibles, al que ha seguido la visita al Centro Zayed junto a la primera dama de Mauritania, quien impulsó este lugar para tratar el autismo de uno de sus hijos. Letizia se ha cambiado de pantalones, recuperando los blancos impolutos tras unas primeras horas muy movidas.

Por último, Doña Letizia ha almorzado con su anfitriona, de la que ya se despedía para poner rumbo de regreso a España. La Reina nos deja como una cooperante sobresaliente, en un viaje en el que el estilo era lo de menos.