La Reina Letizia no quiere, no debe o no le apetece gastar dinero en ropa. El mes de septiembre se ha saldado con un ahorro que demuestra una estrategia de austeridad nunca vista antes.


La Reina Letizia acaba de batir un récord muy llamativo se mire por donde se mire. No se ha gastado ni un euro en el mes de septiembre que acabamos de despedir. Repetimos: ni un euro. Hablamos de ropa, estrenos, novedades… Su vestidor se ha quedado en standby o al menos a la espera de tiempos mejores en los que volver a sacar las prendas que ya haya comprado. La estrategia de la Reina parece estar clara: menos gasto, más fondo de armario. Y yendo más allá se nos cuela otro mensaje importante: ¿por qué comprar y comprar cuando sus armarios están repletos? Tiene ropa de sobra para ir guapa a cada acto oficial, no es cuestión de sumar y acumular porque sí. Por lo tanto, más conciencia, más comportamiento responsable, más sostenible…

La Reina Letizia hizo su ‘rentrée’ estelar el pasado 2 de septiembre tras un verano atípico, en el que llevó a cabo una intensa gira por toda España. Ahí sí tiró de estrenos variados (vestidos, alpargatas), aunque siempre con mesura. Ninguna adquisición tuvo un precio desorbitado. A su regreso a la vida oficial, para una reunión con la Federación de Enfermedades Raras en Madrid, Letizia reapareció con un conjunto de chaqueta de tweed y pantalones culotte con mocasines. Todo conocido. Era un comienzo que entonces no sabíamos que se iba a convertir en la regla.

Los compromisos siguientes, hasta un total de 11 (no contamos su asistencia al funeral del marido de Xandra Falcó, en el que también acudió con piezas conocidas), han estado vestidos con looks ya paseados. Algunos con bastantes repeticiones (hasta cuatro lleva el traje de chaqueta rosa de Hugo Boss) y otros con menos. Por cierto, la firma alemana ha vuelto con fuerza a escena después de unos meses en los que Doña Letizia ha preferido lucir más moda española. Tampoco ha invertido en nuevos zapatos, joyas o complementos. Es más, hay una insistencia feroz en algunos de ellos, como sus pendientes de aro pequeños imitación al bambú, que lleva prácticamente siempre.

Si este ya es un récord significativo, tenemos que apuntar a otro tangencial y curioso: a Letizia tampoco le hemos visto el rostro en todo el mes. El uso de la mascarilla obligatoria nos ha impedido disfrutar de su belleza y no ha habido oportunidad de quitársela al asistir a eventos en lugares cerrados. Aunque bajo ella se intuye un maquillaje suave, más delicado que cuando va a cara descubierta, ya que no es necesaria tanta elaboración, nos hemos quedado sin sus sonrisas y su expresividad.

UN PERFIL MEDIO  EN SUS ESTILISMOS

Por otro lado, Letizia mantiene un perfil medio en cuanto a sus estilismos. No hay grandes esplendores, ni siquiera cuando tuvo la oportunidad de brillar un poco más en la inauguración de la temporada de ópera del Teatro Real de Madrid. Su vestido rojo de Carolina Herrera, que data de 2017, también era la cuarta vez que lo sacaba. Los peinados igualmente son modestos: si no lleva coleta alta, lleva la melena suelta, con una ligera ondulación en las puntas como mucho, y sin ocultar su leve mechón de canas.

Ahora que tenemos la perspectiva completa del mes de septiembre, ya podemos emitir un veredicto: Letizia está en una fase austera, Letizia no quiere gastar o no le apetece, Letizia reutiliza, recicla. Quizás ya se ha cansado de piezas y conjuntos que ocupan sus perchas y estantes, modelos ultraamortizados o fuera de las tendencias actuales. Siempre le quedará una opción, con permiso, como reza esa conocida publicidad: si ya no te lo pones, regala o véndelo…