Nagore Robles ha hablado de su piel y de cuáles son los cuidados que precisa para dar consejos sobre cómo mejorar.


El otoño es una época estupenda para comenzar a darle a nuestra piel los cuidados que necesita. Nagore Robles lleva cuidando de la suya desde hace mucho, pero ha comenzado esta estación poniendo el foco en la suya y compartiendo algunos de sus trucos y secretos.

Errores que todos podemos cometer

También reconociendo algunas de las cosas que ha hecho mal con su cutis a lo largo de los años y que pueden estar en la base de problemas cutáneos que más de uno reconocerá en su propia piel. Porque, como bien dice Nagore, quizá nos falta conocimiento de cómo tratarla.

“38 años, una piel maltratada por mi irresponsabilidad” escribía Robles una publicación en sus redes sociales. Aseguraba que esto puede ser a causa, entre otros factores del “maquillaje en exceso y por el estrés diario”. Dos factores que sin duda, pueden afectar a cualquier tipo de piel y acabar hasta con las más hidratadas, aunque el segundo no podamos controlarlo demasiado.

Nagore continuaba asegurando que “nos falta compromiso, nos falta consciencia y nos faltan datos”. Quizá tenga razón en esa parte, pero ella, en los últimos tiempos, está recibiendo mucha formación al respecto para ir mejorando en algunos aspectos.

La limpieza, clave

De hecho, hace unas semanas compartía su rutina de cuidado nocturno y dejaba que fuese una experta la que supervisara si lo estaba haciendo de manera correcta. Y a estas alturas, comete pocos fallos. La experta solo le recordaba que para eliminar bien el maquillaje y restos de suciedad de la piel sin resecarla debía utilizar en primera instancia productos con una base de aceite antes que jabón.

También una cosa muy importante que todos tenemos que apuntarnos: el orden de aplicación de los cosméticos sí altera el resultado. Lo ideal es que el orden de cuidado sea el siguiente: limpieza, seguida de tónico, a continuación, los sérums, el contorno de ojo y los tratamientos especiales, y a continuación la crema.

Y es que para hacer frente a los daños que causamos a nuestra piel, una buena limpieza es la base. Y si es adaptada a nuestro tipo de cutis, pues mejor que mejor. Así pues, las pieles más grasas pueden probar con el jabón, pero para las más secas, lo mejor son los aceites o aguas micelares, que además tengan un punto de hidratación.

Porque ese es el segundo gran secreto para reparar: la hidratación. Hay pieles que necesitan resolver alguna afección muy concreta, pero casi todas tienen en común una cosa, que es que empiezan a acusar y exacerbar otros problemas cuando falta la hidratación. Por ello, es fundamental que seamos disciplinados y no fallemos nunca en esos dos pasos por la mañana y por la noche: la limpieza profunda y la hidratación adecuadas.