¿Sufres estrés o ansiedad? Hablamos con una psicóloga para diferenciarlos, entender sus causas y aprender a lidiar con ellos en el día a día.

La mayor parte de la población padece, o a sufrido en algún momento, estrés o ansiedad. Celebrities como Amanda Seyfried, Emma Stone o Lady Gaga han hablado abiertamente de sus problemas con ellos. Más cerca, en nuestro país, cada vez son menos los tabúes y famosos como Jorge Javier Vázquez, Ana maría Aldón, Gloria Camila, Mercedes Milá o Terelu Campos han compartido su experiencia con el trastorno psiquiátrico más importante en el mundo, que afecta a más de 264 millones de personas (según la Organización Mundial de la Salud).

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Solemos utilizar como sinónimos ambos términos, pero ¿sabes qué son realmente y en qué se diferencian el estrés y la ansiedad? Te contamos, con la ayuda de una experta, cómo surgen, cómo podemos convivir con ellos y las mejores estrategias para minimizarlos y/o eliminarlos por completo para ganar en bienestar físico y mental mejorando también la autoestima.

 

 

¿Qué diferencias hay entre el estrés y la ansiedad?

 

Muchas veces son palabras que se utilizan indistintamente por los profanos, pero lo cierto es que son muy diferentes. ¿Qué es el estrés? Maribel Jiménez (conocida como Aguamarina), psicóloga y terapéutica holística, explica a Semana que “El estrés es una sensación de tensión y activación, nuestro cuerpo se pone en alerta y se activa para enfrentar situaciones y demandas de nuestro día a día, como acabar un proyecto en plazo, hacer un examen, hacer una presentación o simplemente atender muchas tareas a la vez”. 

 

Hasta ese punto diríamos que el estrés no generaría problemas y que es un estado natural puntual ante la adversidad. Sin embargo, cuando el estrés es sostenido puede convertirse en un obstáculo grave. “Tras vivir una situación de estrés, nuestro cuerpo necesita un tiempo para recuperarse y relajarse, pero si nuestro ritmo diario y nuestras responsabilidades no nos lo permiten, entonces es cuando decimos que «sufrimos estrés», lo cual nos acaba llevando a un agotamiento físico y mental (o burnout) que puede tener otras consecuencias más serias en nuestra salud” señala la psicóloga.

Entonces, ¿qué es la ansiedad? “La ansiedad podemos experimentarla con síntomas similares al estrés, pero no como una respuesta emocional a una amenaza real, sino que nuestra mente anticipa los peligros e imagina escenarios posibles que acaban haciendo que el cuerpo reaccione como si el peligro fuese real, lo que provoca sudoración, palpitaciones, tensión… porque para la mente no hay diferencia entre lo real y lo imaginado” afirma la experta.

 

 

En resumen, y para entender la diferencia con más claridad, nos aproximamos a estos conceptos desde la perspectiva de la alarma. El estrés sería esa alarma que suena cuando hay algo que atender y pone el cuerpo en acción, y la ansiedad es cuando la mente sigue pensando en esa alarma incluso después de que se haya apagado.

 

Síntomas del estrés y de la ansiedad

 

Ya tenemos clara la diferencia entre estrés y ansiedad, pero ¿cuáles serían sus síntomas? Aguamarina nos aclara que “A nivel físico, los síntomas son muy similares: tensión muscular, dolor de cabeza, fatiga, problemas digestivos y/o de sueño, palpitaciones… Aunque en la ansiedad aparece también como un sentimiento constante de inquietud o nervios que puede venir incluso con temblores, mareos, sensación de falta de aire…”.

 

Aunque físicamente la respuesta del cuerpo puede ser muy parecida ante el estrés y la ansiedad, la respuesta emocional es distinta. “A nivel mental y emocional, se puede percibir más la diferencia. Con el estrés, puede aparecer irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo y la sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido. Pero en la ansiedad los síntomas tienen más que ver con preocupaciones persistentes y excesivas, pensamientos negativos incontrolables, miedo, inseguridades, aprensiones, dificultad para tomar decisiones, sensación de impotencia o de falta de control…”.

 

Estrategias para reducir el estrés y la ansiedad

 

¿Cómo podemos minimizar o eliminar con éxito el estrés y la ansiedad? La experta nos aconseja recurrir al autocuidado como estrategia. “Debemos tener un plan de autocuidado multidimensional y esto requiere tener planificadas e integradas rutinas, actividades y tiempos en el día a día para el descanso, para recargar energía, para cuidar la mente y el cuerpo con estrategias variadas que nos hagan sentir bien. Permitirnos, al menos, dos o tres micromomentos al día para cuidarnos”.

 

Dentro del autocuidado podemos encontrar varias vías combinables:

 

1. Mindfulness

La respiración consciente y la meditación con atención plena son herramientas que funcionan fenomenal para mantener a raya los síntomas de la ansiedad y el estrés. Se pueden practicar en cualquier momento y en cualquier lugar y ayudan mucho a conectar con el momento presente y a reducir los pensamientos que incitan a la preocupación.

2. Ejercicio físico

 

Bailar, correr, montar en bici, nadar, entrenar… hacer ejercicio ayuda a liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad, que aportan bienestar y colaboran en neutralizar el estrés.

 

3. Relajación

 

Cualquier actividad o elementos relajantes que podamos usar son bienvenidos a la hora de lidiar con el estrés y la ansiedad. Practicar yoga, los masajes, baños de espuma, hábitos de sueño saludables, tener contacto con la naturaleza, infusiones relajantes, el uso de aceites esenciales como el de lavanda…

 

4. Rutina diaria

 

Tener una reflexión diaria sobre nuestros pensamientos para aprender a distinguirlos es un ejercicio muy útil. Tal vez un diario, compartir emociones con tu entorno o en terapia puedan ayudar a vislumbrar mejor esos pensamientos inútiles y quedarte con los útiles. Las actividades que hacen fluir la mente como tocar un instrumento o dibujar también son de gran ayuda.

 

El autocuidado es clave para lidiar con el estrés y la ansiedad
Practicar yoga y realizar actividades relajantes son algunas de las estrategias para combatir el estrés y la ansiedad. (Pexels)

 

Cómo convivir con el estrés y la ansiedad

 

Una vez que hemos identificado que nuestro malestar físico y emocional se debe al estrés y/o a la ansiedad, el primer paso para poder gestionarlos es la aceptación. “Lo primero, sobre todo en la ansiedad, es aceptar los síntomas. Dejarles su espacio y no luchar contra ellos, porque si ponemos el foco en los síntomas la mente lo que hace es aumentar la preocupación. Y cuanto más nos preocupamos, más se activan los síntomas, y la ansiedad sigue creciendo”. Señala Aguamarina.

 

¿Qué supondría la aceptación de los síntomas con respecto a la ansiedad en sí misma? “Con una actitud de aceptación, de soltar el control y contactar con las sensaciones sin luchar, lo que hacemos es enseñarles al cuerpo y a la mente que no hay lucha, y entonces todo se relaja. En ese momento, es mucho más fácil tomar distancia y reconocer qué historias o pensamientos aparecen que están sosteniendo o provocando esos síntomas” argumenta la experta y añade que seguir con el plan de autocuidado, teniendo un amplio repertorio de actividades y estrategias que nos resulten agradables, que sean coherentes con nosotras mismas y que puedan combinarse entre sí supondría un gran avance en la gestión de la ansiedad y el estrés.

 

Si sufres de estrés, de ansiedad o de ambos a la vez, ya puedes distinguirlos y plantarles cara con diferentes estrategias para alcanzar un nivel de bienestar mayor en cuerpo y mente. Tu salud mental repercute en ti y en tu entorno, cuídala.