«Si me invita sí que iría a su boda. Ha sido una persona muy importante en mi vida», ha afirmado la DJ.


El paso del tiempo ha hecho mella en la relación que tenían Sofía Cristo y Nagore Robles que tras su ruptura continuaron siendo muy buenas amigas. «Por circunstancias de la vida cada una ha seguido su camino. Nos hemos ido separando un poco, pero la sigo queriendo mucho», ha confesado la hija de Bárbara Rey durante su última entrevista en ‘Sábado Deluxe’.

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Rompieron a principios de 2013 tras dos años de relación. «Me costó desenamorarme de ella, muchísimo», ha desvelado. Asimismo indicaba que tiene muy poca relación con la vasca: «El día de su cumpleaños yo la felicité. No tenemos la relación tan estrecha como antes».  Incluso ha indicado que la sigue echando de menos.

Se ha pronunciado sobre la relación que actualmente mantiene la colaboradora con Sandra Barneda. «Si me invita sí que iría a su boda. Ha sido una persona muy importante en mi vida, pero no creo que me invite porque no pertenezco a su círculo de amigos. No estoy en las misma onda que ella».

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Hace ocho años que se terminó la relación, pero aún la recuerda con cierta nostalgia. Actualmente, Sofía Cristo está sola, sin pareja, pero no duda en señalar que atraviesa el mejor momento de su vida. Ha tomado las riendas de su vida y está liberada de viejas adicciones.

Su ayuda a Kiko Rivera

Recientemente Kiko Rivera le prometía durante una charla online que se sometería a una terapia presencial en un centro especializado para superar de una vez por todas sus adicciones. «Kiko Rivera sigue teniendo miedo a recaer en las drogas porque todavía no es libre», ha afirmado al respecto.

Subrayaba que puede ayudar a otras personas porque conoce bien el infierno por el que están pasando, ella lleva tiempo totalmente limpia, pero le costó mucho superarlo. “Yo estaba perdida, dando tumbos, y me ayudaron”. Ha recalcado que Kiko es también para ella un «paciente más, con la diferencia de que a él le quiero». Además, ha recordado que el hijo de la tonadillera dijo en su día que se iba a poner en tratamiento y que cumplirá con su palabra próximamente. Los especialistas deberán evaluar su caso concreto.

«Hay que fomentar que no tenga miedo para poder ser un tío libre», ha manifestado. Sabe que en estos momentos Kiko está pasando por una etapa muy dura con importantes problemas familiares que podrían hacerle recaer, también que ha roto por completo los lazos con su progenitora, quien antes era uno de los pilares de su vida. «No toma la sustancia que a él le vuelve loco», añadía, pero cree que debe confiar en los terapeutas para que le guíen en el camino que le lleve a decir adiós a las drogas.