«Esa llamada implica que venga la Guardia Civil a tu casa, te espose, te suban al furgón y te lleven al cuartel», cuenta en el próximo capítulo de su documental.


Si muchos espectadores aún no se han recuperado del duro testimonio de Rocío Carrasco en el último capítulo de su docuserie, el episodio número 9 -‘Algo se derrumbó dentro de mí’-  promete no dejar a nadie indiferente. En el mismo, la protagonista cuenta cómo la detienen por la denuncia presentada por Rocío Flores: «No me duele la paliza de mi hija, lo que más me duele es que ella sea capaz de querer ver a su madre en la cárcel por algo que no ha hecho».

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Un adelanto que se ha emitido en ‘Sábado Deluxe’ donde se darán detalles de lo que ocurrió tras aquel sonado suceso en el que la relación entre madre e hija se distanció por completo. «Ella me gritaba: ‘No me pegues, no me pegues’ y yo le decía, ‘no te estoy pegando. Para Rocío, por favor, mi vida’. Ella según me está pegando tiene el móvil abierto que le ha dado su padre. Lo tiene escondido y abierto, ¿Quién estaba al otro lado del teléfono?. No lo sé», ha contado.

Más tarde, cuando Rocío ya se había marchado de casa, recibió una llamada por parte de la Guardia Civil y fue su marido, Fidel Albiac, quien cogió el teléfono: «A mí me llaman del cuartel de la Guardia Civil, lo coge Fidel, y el guardia le dice que cogiese a Rocío y que fuéramos al cuartel. Esa llamada implica que venga la Guardia Civil a tu casa, te espose, te suban al furgón y te lleven al cuartel. Me informan que mi hija me ha denunciado por un delito de maltrato habitual».

«La paliza no me duele»

«A mí la paliza no me duele, me duele el saber que una hija mía que ha estado nueve meses dentro de mí y a la que he parido, sea capaz de querer ver a su madre en la cárcel por algo que no ha hecho», ha contado totalmente rota y envuelta en un mar de lágrimas. 

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Un desgarrador testimonio con el que da continuidad a la última entrega: «Mi hija me pega, se monta en un coche que yo le tenía puesto para que fuera al curso de verano». La protagonista explicó que la joven entró con un ataque de ansiedad al vehículo y esto le confesó el chófer: «Él cuenta que de repente… Ella llevaba un pantalón corto y una camiseta de tirantes… No me preguntes de dónde, de repente se transforma saca un móvil y dice: ‘Papá, ya está hecho’. De ahí se fue al colegio y después fueron a buscarla unos amigos de su padre para luego ir a la Guardia Civil para denunciarme. Cuando me dicen que vaya a declarar. En ningún momento ella se preocupó por mi estado», aseguró.