«En los últimos 20 años no me siento identificada con la historia que se ha contado. Yo no soy esa persona», ha afirmado.


Tras dos décadas de silencio, Rocío Carrasco poseía el testimonio más esperado, una realidad que revelará a través de la serie documental ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’. El principal damnificado es su exmarido, Antonio David Flores, a quien ha acusado de intentar destrozarla tanto pública como personalmente.

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«En los últimos 20 años no me siento identificada con la historia que se ha contado. Yo no soy esa persona, no soy esa», reconocía con la mirada perdida. Por fin, está dispuesta a confesar a la audiencia su historia. «Lo que voy a contar no es fácil de contar. Creo que ya es demasiado tiempo escuchando mentiras y quiero que se sepa la verdad».

Ha subrayado que el relato que se ha dado a conocer proviene de una persona «egocéntrica y diabólica». «La ha contado un ser que durante mucho tiempo ha intentado destrozarme pública y personalmente». No ha dudado en señalar que sus dos hijos han sido víctimas de su padre y que su principal intención siempre ha sido que no sufran.

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Tiene grabadas a fuegos los dos últimos días en los que se encontró con estos. «Son dos fechas que no se me olvidan nunca». El 27 de julio de 2012 fue cuando vio la última vez a Rocío Flores, mientras que a David fue el 23 de junio de 2016. «Le dije que disfrutara mucho de su verano. Que en septiembre ya tenía la boda de su madre que era lo que él quería. Ese día no llegó. No dejaron que llegara». 

Su objetivo con esta serie documental es comenzar a vivir con normalidad. «Solo espero eso. Dejar de tener ese pánico y ese terror a levantarme por la mañana. Se va a ver la verdad de 20 años». Ha achacado su silencio a dos principales motivos: «Por terror y por la cara de esos dos niños que son mis hijos».

«No me siento maltratada, me siento muy maltratada. He tenido miedo de vivir la vida que me estaban haciendo vivir. He tenido pánico de levantarme por la mañana porque no sabía lo que me iba a pasar ese día. La incertidumbre de lo que me iba a pasar», han sido sus demoledoras palabras. Esta vez, se muestra sin miedo sabiendo que habrá una parte de la audiencia que la entienda y otra que no: «Ahí no podré hacer nada».

Por primera vez se ha pronunciado sobre la inexistente relación que mantiene con sus vástagos. «Me he perdido todas las cosas de mis hijos. Han hecho que las pierda todas. He perdido su amor, ¿te parece poco?». Recordaba a David -a quien ha llamado su Nano- como un ser feliz, mientras que desconocía si esta última decisión suya iba a hacer sufrir a sus hijos. «Me gustaría que lo vieran cuando fueran más mayores».

«Me he puesto por delante de mis hijos»

Promete contar su verdad con los detalles que permitan entenderla fácilmente. «Dentro de toda esta historia hay unos puntos muy específicos con los que se entiende perfectamente toda la situación del niño. Si algo me he considerado en la vida y algo me considero, es buena madre. Yo me he puesto por delante de mis hijos siempre para que a ellos no les rozara ni el aire».

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Ha reconocido malvivir durante dos décadas con el único objetivo de no contribuir «al sufrimiento de los niños. Me han arrancado de cuajo lo más importante que bajo mi punto de vista tiene una mujer, que son sus hijos». Además, se ha pronunciado sobre el episodio en el tocó fondo. «Después de ese momento me doy cuenta que esto tiene que cambiar y de que las cosas tienen que cambiar y se tienen que saber».

Reaparece en televisión sin ningún tipo de temor, habiéndose liberado de viejas ataduras. «Lo hago porque ya no tengo miedo. Creo que ya está bien de linchar, de ponerme en un mercado público e irme quitando cada día partes de mí y arrancándomelas». Este testimonio no solo se lo debe a sí misma, también a los suyos, a aquellas personas que han estado a su lado, entre ellos, su marido Fidel Albiac: «Ha sido mi terapia, ha sido un corazón abierto sin pedir absolutamente nada». 

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Además, no ha olvidado a uno de sus principales pilares, Rocío Jurado. «Mi madre siempre ha estado orgullosa de mí, pero yo creo que hoy lo estaría más todavía. Ella me parió y ella sabía que hasta un cierto momento de mi vida he sido una persona valiente, he sido una persona decidida y he sido una persona cabal. He dejado de ser así durante mucho tiempo».