El chef ha revelado en la final de ‘Masterchef 8’ que cuando lo llamaron para ser juez del talent, hace ocho años, «estaba en una situación muy complicada».


La final de ‘Masterchef’ siempre regala momentos de gran emotividad a la audiencia.  Uno de los momentos más especiales del cierre del ‘talent culinario’ ha tenido lugar cuando Pepe Rodríguez, uno de los miembros del jurado, ha abierto las puertas de su restaurante, El Bohío, en la localidad toledana de Illescas, donde se encuentra su establecimiento, para que se celebrase allí una de las pruebas.

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Hace ocho años «estaba en una situación muy complicada»

En su reapertura de puertas después de un largo confinamiento, el cocinero no ha ocultado su emoción. «Vaya tela, chicos. Se me cae el alma a los pies. Hacía cuatro meses que no entraba…«, al recordar los largos e intensos días de cuarentena. «Debo confesar que hoy tengo sentimientos encontrados. Cuando Samatha, Jordi y yo preparamos esta temporada lo tuve claro: teníamos que hacer la gran final aquí en El Bohío. El motivo: que ‘Masterchef’ también a mí me ha cambiado la vida. Cuando me llamaron para ser juez estaba en una situación muy complicada, pero muy complicada. Los negocios son así y por más ilusión que le pongas no siempre cuadran las cuentas. Vamos, que estaba al límite». Así rememoraba el duro azote que sufrió su negocio en los años posteriores a la crisis global de 2008. «Pero bueno, ocho años después y 18 ediciones después puedo decir con orgullo no solo que El Bohío sigue en pie sino que he tenido la gran suerte de transformarlo en el restaurante que siempre he soñado», apuntaba.

«Aún queda un rato para que los hosteleros podamos recuperar la normalidad»

«Pero el coronavirus se ha interpuesto en nuestra vida y El Bohío lleva cuatro meses cerrado y vosotros vais a ser los primeros en encender los fogones… Y los últimos, por desgracia también os últimos. Porque por más que me duela aún queda un rato largo para que los hosteleros podamos recuperar la normalidad en nuestros negocios», añadía. «No os cuento esto no es para que estéis tristes. Una vez más, Masterchef ha sacado la varita mágica y nos ha permitido seguir cocinando en mitad de una pandemia», concluía.

Un cocinero de reconocido prestigio

El bohío fue fundado poco antes de la Guerra Civil española como casa de comidas especializada en platos castellanos y caseros por Vicente, Romana y su abuela Valentina. Pepe Rodríguez tomó las riendas de ‘El Bohío’ en los años ochenta con la ayuda de su hermano Diego, hoy fuera del negocio. Durante años ganó buena fama con un plato de perdices escabechadas. Un plato que sirvió de reclamo para personalidades tan ilustres como el rey emérito don Juan Carlos o su hermana -recientemente fallecida- la infanta doña Pilar. Ambos eran clientes habituales de la casa.

El restaurante recibió una estrella Michelín en 1999 y después del reconocimiento llegaron días de gloria. En 2010 se le otorgó el premio a Cocinero del año y la Real Academia Española de Gastronomía le concedió el Premio Nacional de Gastronomía al mejor jefe de cocina. Un año después obtuvo el premio de Repostero del año. Ese mismo año recibe el premio Chef Millessime. Desde el año 2013 compagina su labor como jurado de ‘Masterchef’ con la dirección de sus negocios de hostelería. Tras el éxito del concurso de la cadena estatal su fama subió como la espuma. En los años 2014 y 2016 participó junto con Jordi Cruz y con Anne Igartiburu en las Campanadas de Nochevieja de Televisión Española.

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Pepe Rodríguez, casado y padre de tres hijos

En el terreno personal, pocos conocen su lado más familiar. Está casado con Mariví, madre de sus tres hijos: María, Jesús y la pequeña Manuela. Ella misma contaba en una edición de ‘Masterchef Junior’ cómo se enamoró de él. «Lo conocí en un bar que tiene él. Venía yo de jugar al tenis con unas amigas y dijimos de tomarnos una Coca-Cola y él estaba ahí. Me fichó y cada vez que iba a Illescas, ahí estaba él, esperándome», explicaba. “Es una persona muy elegante, es un señor. Y luego su cocina, eso me enamoró».

Durante el estado de alarma, Pepe Rodríguez contraía el coronavirus. “El primer día, cuando cerramos el restaurante, mi mujer y yo nos encontrábamos mal, teníamos fiebre”, ha narrado en una entrevista reciente. El cocinero nunca llegó a hacerse el test, pero está seguro de que tanto él como su esposa presentaban todos los síntomas de la Covid-19.