La colaboradora ha hablado a corazón abierto a su regreso a ‘Sálvame’: «He estado muy mal porque entré en una depresión muy gorda».


Tras una ausencia que se ha prolongado durante más de 100 días, Mila Ximénez ha regresado a televisión. Para alegría de la audiencia, la colaboradora con más carisma de Telecinco ha retomado su sillón de ‘Sálvame’. Y lo ha hecho explicando, punto por punto, cómo ha vivido este tiempo alejada de los focos. Ha estado centrada plenamente en su tratamiento. «He tenido un verano de perfil bajo. No he quedado con nadie y es difícil… No me sobra el dinero. Ni me falta ni me sobra», le contaba a Jorge Javier Vázquez, que también volvía al programa después de sus vacaciones estivales.

Fue el pasado 16 de junio cuando la colaboradora anunció en el programa que padece cáncer de pulmón. Entonces dejaba clara su intención de reincorporarse al trabajo cuanto antes. Concretamente, en septiembre. Es justo lo que ha hecho. La sevillana ha cumplido su promesa y ha vuelto a sentarse delante de las cámaras en las fechas previstas.

«No me podía levantar de la cama»

En su ‘reentrée’, la sevillana ha lamentado las críticas que ha recibido en los últimos días debido a su decisión de volver a su puesto. «Tú no tienes cáncer según las redes. Te están poniendo a parir», le recordaba Jorge Javier. «Lamento profundamente venir con este aspecto, maquillada, pero si queréis me rapo o vengo con muletas o no me maquillo», ha señalado, con cierto retintín. «Pido perdón por trabajar en mi puesto de trabajo, porque no se me cae el pelo y por intentar superar una enfermedad».

Mila ha recordado que a pesar de tener buen aspecto lo ha pasado muy mal en este periodo de convalecencia forzosa, en la que apenas se ha reunido con nadie y en el que ha estado de consulta en consulta. «He entrado en una depresión profunda. No me podía levantar de la cama y Alba me dijo: te levantas de la cama ya».

«El otro día tuve un ataque de ira»

«Ha sido un verano raro. He estado con los niños y me daban ganas de subir a la habitación y llorar», ha confesado la colaboradora. «Ahora que hemos pasado el confinamiento y la verdad es que no he disfrutado mucho de ellos. Alba entiende lo que he pasado y es consciente de todo. Ella me respeta mucho. El otro día tuve un ataque de ira y dije que si quería me tiraba por la ventana».

De momento, quiere ir al plató todo lo que su salud le permita: «Esta semana voy a intentar trabajar todos los días porque la semana que viene tengo pruebas. Me voy a una sesión de quimio cada 21 días. ¿En qué cabeza cabe que yo me pueda inventar una enfermedad? No quiero dar pena ni ir de nada. El cáncer son células que están muertas y la actitud es uy importante», añadía.

Mila ha tenido tiempo de reflexionar sobre lo que le ha pasado: «Hay gente que tiene enfermedades peores que ésta. He estado dos semanas muy mal porque entré en una depresión muy gorda. Pensaba: ¿Por qué me ha tocado esto  mí ahora’. Alba me dijo: estabas mal hace tiempo y estabas mal por tu actitud. Estoy aprendiendo cada día de lo que me está pasando, pero no creo que esto acabe mal porque no me lo merezco».

«A veces me dan ataques de ansiedad»

Aunque se siente fuerte, sigue teniendo muchos temores sobre su evolución. «Mi miedo es que esto vaya a más. Voy a mis sesiones de quimio. Veo a mucha gente que está luchando con una metástasis muy grande. Yo, gracias a Dios, lo he cogido a tiempo. Hoy no he dormido nada porque me he hecho una prueba a las ocho. La doctora me ha dicho que está todo bien, que está quieto. Todo está bien. El del pulmón está un poquito más pequeño y nos quedan seis sesiones de quimio y luego seguiré con la inmunoterapia». Sabe que tras el cáncer habrá un antes y un después: «Voy a vivir toda la vida con esto. Eso ya lo sé. Lo que tengo que hacer es dormirlo e intentar inmovilizarlo y que no se vaya a otros sitios. No me operan porque para qué me van a destrozar medio pulmón. Lo que hay que hacer es aislarlo».

De su enfermedad hace un balance positivo. «Esto me ha enseñado mucho. Cuando tienes una cosa de estas te das cuenta de que haces un mundo de una chorrada. Antes me parecía que mi vida era una mierda. Ahora sé que voy a ser una persona enferma siempre. Voy a esperar que el milagro se produzca», ha dicho, emocionada. También ha admitido que, a pesar de su espíritu de lucha, tiene momentos de flaqueza. «A veces tengo ataques de ansiedad por la noche y parece que me va a dar un infarto».