“No se puede perder más tiempo, hay que arreglarse. Hay que hacer unión y agachar un poquito la cabeza”, ha afirmado la mujer de José Ortega Cano.


El próximo miércoles, 27 de enero, se cumplirán dos décadas del fallecimiento de Pedro Carrasco. Con motivo de la efeméride, ‘Viva la vida’ ha recordado la figura del exmarido de Rocío Jurado. También han ahondado en cómo han cambiado las relaciones familiares desde entonces. Siempre cauta en estos temas, Ana María Aldón se ha pronunciado y ha querido enviar un mensaje con dos destinatarias: Rocío Carrasco y Rocío Flores. Madre e hija llevan alrededor de ocho años sin hablarse.

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«Hay que aprovechar cuando las personas están vivas, no hay que esperar a que estén muertos», señalaba la mujer de José Ortega Cano. Aludía, asimismo, a que el tiempo corre con gran rapidez y nunca vuelve: “No se puede perder más tiempo, hay que arreglarse». También daba el siguiente consejo: «Hay que hacer unión y agachar un poquito la cabeza”.

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A pesar de que no ha querido personalizar el mensaje, sí que ha dicho que se estaba refiriendo a Rocío Carrasco, también a Rocío Flores, como a Kiko Rivera e Isabel Pantoja. Todos esos sonados y mediáticos conflictos que han hecho separarse a distintos miembros de la familia que antes mantenían un unión estrecha.

Los ruegos de Rocío Flores

Hace ahora un año que Ana María Aldón compartió el reality más extremo de Mediaset, ‘Supervivientes’, junto a Rocío Flores. Se trataba de la primera gran experiencia televisiva para la joven que finalizó entre los tres finalistas. Durante esta aventura se abrió en canal y en numerosas ocasiones se mostró muy afectada por el distanciamiento que mantiene con su progenitora. Además, no dudó en pedir públicamente un acercamiento.

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«El tiempo se ha ido y el tiempo no vuelve», aseguró durante su paso por los Cayos Cochinos. «Echo de menos a mi madre, es lógico, sobre todo cuando he pasado la mayor parte de mi vida sin ella. Claro que deseo el acercamiento. Por mi parte ese acercamiento lo he intentado y lo deseo. Y por mi hermano David también», dijo con sinceridad.

A día de hoy aún no se ha materializado ese esperado reencuentro entre madre e hija. «He intentado dar todo por mi familia y mirar por el bien de todos. Es tan sencillo como levantar el teléfono, pero estoy en un punto en que ya me pesa demasiado esto. Tengo muchas cosas dentro y no quiero hacer daño. Estoy cansada de guerras. Quiero tranquilidad y que las cosas se solucionen».

Por su parte, Rocío Carrasco ha guardado silencio durante estos últimos años. Su mejor apoyo sigue siendo su marido, Fidel Albiac, y en las contadas ocasiones en las que ha atendido a la prensa con motivo de la promoción del musical en homenaje a Rocío Jurado, siempre ha evitado las preguntas relacionadas con su hija.