Me alegro muchísimo de que los concursantes sean unos torpes y unos despistados, y no se percaten de que el ojo de GH lo ve TODO, porque gracias a eso pudimos ver a Adara sonriendo como una niña y confesándole a Gianmarco que está enamorada de él.

No tengo ni idea de lo que ocurrirá en el futuro con este romance, pero en sus miradas vi la ternura y la emoción de quien descubre el amor por primera vez, la angustia ante la posibilidad de separarse y las ganas de disfrutar el uno del otro cuando nadie les ve, puedo ser o no ser, como dice Alejandro Sanz.

Nagore Robles, sustituta de Toñi Moreno en ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’

Efectivamente, el expulsado fue el italiano. Me indignó muchísimo la actitud paternalista de las fans de Adara, que fueron a por Gianmarco para “salvarla del depredador”. Ella es una mujer adulta disfrutando de una nueva ilusión, y sus seguidoras la tratan como a una niña que necesita ser rescatada. Lamentable.

En su llegada a plató, en medio de la confusión que supone salir de un encierro tras dos meses, el grande fratello se sintió presionado cuando la madre de Adara le preguntó si estaba enamorado de su hija, y cuando contestó que sí todas nos sentimos aliviadas, porque era justo lo que estábamos esperando escuchar.
Lo que no entiendo es el recelo que se ha originado a raíz de su respuesta, es decir; no me gusta que forcemos a Gianmarco a que verbalice sus sentimientos cuando aún no ha tenido siquiera la oportunidad de hacerlo a los ojos de Adara. Es una relación que se está fraguando a fuego lento y queremos acelerar el proceso llegando incluso a quemarlo, queremos destripar el amor cuando es algo tan abstracto e intangible que no puede explicarse con una fórmula matemática.

Le acorralamos para que confiese sus sentimientos y cuando lo hace, lo rechazamos porque creemos que ha sido consecuencia de la presión que hemos ejercido. No hay quien nos entienda, no nos conformamos con nada.

Si nos enamoráramos durante tan solo una noche como si fuéramos Cenicienta en el siglo XXI, y viviéramos la magia del amor de una forma inmensa e irrepetible, ¿creéis que importaría que el carruaje se convirtiera en una calabaza, que salieras de la fiesta sin un zapato, o que incluso perdieras al puñetero príncipe? Sólo las románticas empedernidas sabemos que la respuesta es no.

Además, en mi cuento la princesa lleva un succionador de clítoris en el bolso, con lo cual no comerá perdices, pero siempre tendrá un final feliz.
Los nominados del jueves fueron Adara, Hugo y Antonio David, pero el mueble de la edición se convirtió en jefa de la casa y decidió salvar al ex de Rocío Carrasco, metiendo en la lista a Joao. ¡Maldita suerte tiene, y maldita la nuestra, que tenemos que echar a uno de nuestros favoritos!

Por cierto, alguien debería avisar a Antonio David de que cuanto más evitas exponerte, más ganas te coge el público. Que me lo digan a mí, que tengo el récord de expulsión mundial.

El martes la audiencia rescató a Hugo de las garras de sus compañeros, quienes han deseado despacharle durante toda la semana. Pues os vais a comer una plasta como diría la Veneno, porque a este concursante le fortalece mucho más el apoyo del público que el de sus compañeros de la casa, con lo cual seguirá defendiéndose de la jauría que le rodea.

Me gusta que Adara y él sean los únicos capaces de plantar cara a Mila, que no deja de intentar mostrarse cómo víctima, y sin embargo no hemos dejado de verla como verdugo. Estoy harta de sus escenitas lacrimógenas cuando oye los abucheos desde plató, se ve que no está acostumbrada a la crítica ni al rechazo ajeno, a ver cuando se da cuenta de que nunca va a contar con el cariño de los seguidores de Gran Hermano. Mila, no nos gustas, ¡asúmelo!

Esta semana la prueba ha traído bien de drama. Mientras grababan su obra de teatro (por si era poco el que tienen montado algunos dentro) a Adara le pareció divertido fastidiarles pegando gritos desde el salón, entre risas con Hugo, justo cuando Joao estaba dirigiendo, con lo que no pudieron terminar la función, y el maestro se llevó un disgusto tremendo, que Mila y Estela aprovecharon para malmeter contra su amiga.

Hay que recordar que tanto una como la otra fueron rescatadas por Adara cuando su grupo les dio la espalda, curioso que ahora aludan a su amistad con Joao, tras nominarle cada semana.

Al final prueba no superada, y en vez de asumir los propios errores, la casa decidió culpar a Hugo, cómo no. Lo siguiente que se le ocurrió al pobre fue gastarle una broma a Noemí, y borrar una letra de su grafitti en la pared, con lo que quedó un precioso “Brillo sin pagar a nadie”. A mí me hizo muchísima gracia, pero supongo que sólo la gente con sentido del humor podemos llegar a entenderle, para el resto será una provocación.

La “gipsy queen” saltó como una furia de la nada, liándosela pardísima entre gritos, insultos y amenazas. Señora céntrese, que le han borrado una A, ¿o hay que recordarle el numerito que montó en una fiesta por el roce de una uva? Llegó a decir que tenía miedo, que él estaba endemoniado, y que no quería que su familia se preocupara.

Viendo tu respuesta a la broma del grafitti, cuchillo en mano como la vieja de Psicosis, apuñalando la calabaza ante la mirada horrorizada de tus compañeros, no sé quién da más miedo de los dos.

Sé que esta expulsión es la más complicada de la edición porque el dúo Joao y Adara nos ha dado grandes momentos, me declaro fan absoluta del maestro; y si resulta expulsado echaré muchísimo de menos sus intervenciones, pero si por alguien será recordado este GH VIP esa es Adara.

Con toda la pena de mi corazón, esta semana mi dardo va para el maestro Joao.